El emisario especial de la cancillería rusa, Grígori Berdénnikov, aseguró hoy que pese a la política hostil estadounidense, agudizada tras un golpe de Estado en Ucrania, su país descarta abandonar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas.

No vemos motivos para renunciar al cumplimiento de los compromisos derivados de ese acuerdo, afirmó citado por el portal multimedia Sputnik.

Recordó el experto que en un año cada parte realizó 18 inspecciones e intercambiaron información telemétrica sobre los respectivos disparos de misiles balísticos, mientras que Moscú organizó una visita a sus arsenales estratégicos.

Añadió el funcionario que adicionalmente la comisión consultiva bilateral realizó dos reuniones en las que fueron analizados asuntos prácticos del cumplimiento del Tratado.

Berdénnikov sostuvo que en términos generales el START se cumple dentro de la normalidad, y expresó, asimismo, la disposición de Rusia a negociar una nueva reducción de las armas nucleares.

Sin embargo, advirtió que esa aspiración solo será posible cuando se tenga en cuenta el escudo antimisiles de Estados Unidos y otras potencias atómicas participen en las negociaciones.

Para avanzar en la reducción de esos arsenales, comentó, se debe tomar en consideración, en primer término, el sistema antimisiles global que Estados Unidos se resiste a discutir con Rusia pese a los argumentos expuestos en numerosas ocasiones y basados en enfoques universales.

Berdénnikov reiteró que Rusia sustenta la idea de que las demás potencias nucleares también asuman compromisos al respecto.

¿Quién va a garantizar que el Reino Unido, por poner un ejemplo, no aumentará sus arsenales estratégicos?, preguntó el emisario especial al valorar la posibilidad de que Moscú y Washington hagan un fuerte recorte.

Insistió, igualmente, en la necesidad de tener presentes los programas nucleares no pacíficos de países como India, Pakistán e Israel, al igual que su negativa a adherirse al Tratado de No Proliferación en calidad de Estados no nucleares.

Recalcó el emisario especial de la cancillería rusa la importancia de que todos los países con potencial atómico, sin excepción alguna, se sumen progresivamente al proceso de desarme nuclear.

Moscú y Washington firmaron el START-III en 2010 en sustitución de dos acuerdos anteriores, el START-I, de 1991, y el de Reducción de Armas Ofensivas Estratégicas, de 2002.

En vigor desde febrero de 2011 y con vigencia de una década, el START-III obliga a los signatarios a reducir sus arsenales hasta las mil 550 ojivas nucleares y 800 vehículos correspondientes desplegados y en reserva, así como a intercambiar datos cada semestre sobre estas armas.