La deliciosa sopa de queso, una especialidad culinaria de la gastronomía nicaragüense, comenzó a servirse en los comedores populares de los mercados capitalinos.

Este miércoles de ceniza, cuando se celebra el inicio de la Cuaresma, la gastronomía nicaragüense actualizó su oferta y se adaptó a las tradiciones religiosas y populares que se han transmitido de generación en generación.

En el mercado Israel Lewites, las vendedoras de comida prepararon enormes peroles con la famosa sopa de queso, que se sirve bien caliente con deliciosas tortas de queso y de bastimento tortilla o banano verde cocido.

La preparación de este platillo, que se sirve exclusivamente los miércoles de ceniza, y cada viernes durante el tiempo de cuaresma, es bastante fácil, afirma María Hernández.

“La preparamos con todos los ingredientes, ponemos a hervir las chiltomas, cebollas, tomates con crema y mantequilla, despues le incorporamos el queso y la masa. Las tortitas se hacen con masa y queso”, explicó mientras servía una taza de sopa.

La comerciante aseguró que en esta temporada aumenta el consumo de platillos típicos de cuaresma, entre los que destaca la sopa de queso, los mariscos y el pinol de iguana.

“La venta ha estado bien, siempre hacemos la sopa de queso y siempre la vendemos, a los clientes les gusta bastante consumir esta sopa. También vendemos sopa de mariscos, pescados fritos y pinol de iguana”, indicó.

El precio de las comidas tradicionales de Cuaresma oscila entre los 80 y 100 córdobas, pero se garantiza que la preparación de los platillos es con productos de calidad, frescos y están elaborados cuidadosamente.

Hernández invitó a las familias capitalinas para que se acerquen al mercado Israel Lewites a disfrutar de la tradicional sopa de queso.

Fátima Porras, quien llegó al mercado a buscar su sopa de queso, explicó que es bonito comenzar la Cuaresma con la tradicional sopa de queso.

“Ya desde hoy comienza la Cuaresma y es una tradición que tenemos comenzarla con la sopa de queso, es riquísima”, dijo sonriendo mientras le servían su tazón de sopa.

Porras comentó que lo más bonito de la Cuaresma es poder disfrutar de las celebraciones religiosas y de los platillos tradicionales que son exquisitos.

También resaltó la seguridad y la buena atención que se recibe en los mercados, que garantizan la comodidad de los consumidores.