Con el rostro cubierto y vestida con un suéter café, Sandra Ávila Beltrán alias La Reina del Pacífico abandonó el Centro de Readaptación Social número 4 de Tepic, Nayarit a las 22:04 hora local.

Ávila fue recibida por sus familiares, quienes ingresaron al penal a esperarla minutos antes de la liberación. Al salir, todos se negaron a dar declaraciones a los medios que la esperaban y se marcharon en un convoy de varias camionetas, según reportan diversos medios mexicanos.

Sandra Ávila viajaba en un BMW sin placas que era manejado por una de sus hijas, según informa el diario La Jornada. Ella viajaba como copiloto y su rostro estaba cubierto por una tela de color azul.

Elementos de la Policía Federal custodiaron el vehículo en el que viajaba La Reina del Pacífico, e impidieron a los medios de comunicación que tomaran imagenes de su salida.

Su labor delictiva la convirtió en una leyenda. Ahora, la mujer de 54 años señalada de ser el enlace entre narcotraficantes mexicanos y colombianos acarició la ansiada libertad.

Un tribunal federal de Jalisco, al oeste del país, ordenó la liberación de Sandra Ávila Beltrán la mujer que purgaba una condena por lavar unos 10 millones de pesos (más de 670 mil dólares al tipo de cambio de hoy).

Una magistrada de Jalisco fue quien revocó el viernes la condena de cinco años que pesaba desde 2013 sobre Ávila por el delito de lavado de dinero, al otorgarle un amparo de apelación.

Sin 'recurso alguno' para mantenerla en prisión

La Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) informó que el 6 de febrero la magistrada encargada del caso revocó una sentencia por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, ya que Ávila Beltrán "ya había sido juzgada por el mismo delito, tanto en México como en el extranjero".

Por tanto, ordenó su "inmediata libertad", una resolución que "no admite recurso alguno", explicó la Fiscalía mexicana.

Ávila Beltrán no tiene a la fecha otro proceso penal pendiente, pues ha cumplido las condenas por delitos cometidos en México así como uno más en EEUU donde obtuvo una pena menor después de declararse culpable.

La Reina del Pacífico fue detenida en México en septiembre de 2007 acusada por la PGR de introducir al país varias toneladas de cocaína en 2002 junto con su expareja sentimental, el colombiano Juan Diego Espinosa Ramírez, alias El Tigre, indica Efe.

A finales de 2010 un juez mexicano la absolvió de los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero, pero la retuvo para ser extraditada a EEUU, lo que sucedió el 9 de agosto de 2012.

El pasado 25 de julio Ávila Beltrán fue sentenciada por un tribunal de Florida a 70 meses de cárcel por asesorar y ayudar a huir a Espinosa Ramírez, pero quedó en libertad al computársele como parte de la pena el tiempo en que estuvo encarcelada en México.

El delito que pesaba sobre ella era "asistir a Juan Diego Espinosa Ramírez para dificultar y evitar su captura, juicio y castigo" por delitos asociados al tráfico de drogas.

Tras esto fue repatriada a México en agosto de 2013 y de nuevo encarcelada para enfrentar a la justicia por cargos de lavado de dinero.

A Ávila Beltrán se le detuvo en Ciudad de México junto a alias El Tigre, el operador del cártel del Norte del Valle de Colombia.

Llegó a la prisión de Nayarit en febrero de 2011, subraya La Jornada, luego de que en la cárcel de Santa Martha Acatilta, en la capital del país, se le permitiera realizarse tratamientos de belleza.

Sandra Ávila Beltrán nació en el seno de una familia de contrabandistas; sobrina de Miguel Ángel Félix Gallado, alias El Padrino, se casó dos veces con comandantes de la policía antidrogas que cambiaron de bando.

La Reina del Pacífico aparece en fotografías públicas elegantemente vestida y acompañada de capos, fue pieza clave para los envíos de droga del poderoso cartel de Sinaloa a Estados Unidos a través del océano Pacífico, añadió la AFP.

Sandra Ávila nunca negó su relación con los grandes capos mexicano ni rechazó pertenecer a ese mundo en el que nació en la región de Baja California, al noroeste.

Cobró fama por su actitud desafiante durante su detención, cuando sonreía retadora ante las cámaras mientras era fichada.
Su leyenda creció al ser identificada como la mujer que inspiró la novela "La reina del sur" del escritor español Arturo Pérez-Reverte.