La importancia de Internet en nuestra vida cotidiana es incuestionable. ¿Es parte de nuestro derecho a la información o una mercancia a la que algunos pueden acceder? En Estados Unidos, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Tom Wheeler, anunció el día de ayer su intención de proponer que Internet sea considerado un “servicio público” de telecomunicaciones, lo que permitirá una mayor regulación por parte del gobierno y el acceso de una gran cantidad de gente a este.

“Mi propuesta asegura los derechos de los usuarios de Internet para que puedan ir donde quieran, cuando quieran y los de los innovadores para presentar nuevos productos sin pedir el permiso de nadie”, detalló Wheeler. Enfatizó que Internet debe ser una red “rápida, abierta y justa”.

El proyecto del presidente de la FCC, que es un organismo federal de carácter independiente, pretende garantizar el principio de “neutralidad de la red”, que sostiene básicamente que no debe permitirse a los proveedores de Internet bloquear o restringir el acceso a ciertas páginas. De igual forma, trata de evitar la creación de un “canal rápido” que permita acceder con mayor velocidad de navegación a contenidos cuyos creadores hayan pagado previamente una tasa a la compañía proveedora.

La propuesta es importante porque con ella Wheeler intenta reforzar el marco regulatorio de Internet, después de que en mayo pasado la FCC publicó un propuesta que abría la posibilidad de que los proveedores cobraran por un acceso prioritario a la red.

La FFC recibió más de 4 millones de comentarios de usuarios al respecto. El organismo cuenta con tres representantes demócratas y republicanos y deberá tomar una decisión definitiva en una votación el próximo 26 de febrero.

Por su parte, Barack Obama ya ha tomado una posición en el tema. El presidente aseguró que Internet debe entenderse y regularse como un “servicio público básico”, “esencial para la economía” de Estados Unidos y con una “significativa influencia democratizadora”.

Por su parte, algunos proveedores han señalado que es un paso radical y contraproducente, porque una mayor reguilación creará incertidumbre.