Tallar y convertir en monumentales esculturas los versos del gran poeta universal, Rubén Darío, no es cosa de genios, pero sí de un maestro de la imaginación. Por eso no es gratuito que el escultor granadino, Pedro Vargas, a sus 72 años de peregrinar por este mundo, se haya obsesionado por el máximo exponente del modernismo hispánico, al punto de esculpir en piedra, yeso y madera sus memorables obras a golpe de formón, espátula y martillo.

El creador se enfrenta obstinadamente a su obra, y el resultado al final de los términos siempre es el menos esperado. A veces hay que borrar, rehacer los bocetos, desdibujar, quebrar los movimientos, esto es lo que a Pedro le ha llamado someramente la atención con los poemas y cuentos de Rubén, porque "para trabajar su palabra, no hace falta esforzarse, más que técnicamente, porque Darío llega a ser tan gráfico en sus descripciones, que poco trabajo le queda al artista plástico”.

Por casi medio siglo, Pedro Vargas se ha dado a la tarea de recrear al Príncipe de las letras Castellanas. Pero esta vez, su misión va más allá. A la víspera del centenario del paso a la inmortalidad del gran Rubén, el artista lleva tres años preparando 49 majestuosas esculturas. "Una escultura por cada año que vivió Darío", explica. Sin embargo sabe que a poco menos de 12 meses, la tarea se vuelve titánica, pero no pierde ese hálito esperanzador que el próximo 6 de febrero de 2016 -cuando el mundo entero recuerde al autor de Azul (1888), sus esculturas se muestren imponentes en las galerías del patio de su casa, convertida (desde 1966) en la Casa de Bellas Artes de La Gran Sultana.

Los cientos de turistas que atraviesan a diario la pintoresca y colonial calle 'La Calzada', no pierden tiempo. Siempre bajan al museo improvisado de Pedro, y se toman una fotografía junto al incólume Quirón, el centauro que da su torva faz al poniente, y convoca con el sonoro cuerno a los otros 16 seres mitológicos. El escultor cuenta que se trata de una de sus más hermosas esculturas dedicadas a Rubén. Aquel bello poema llamado 'El coloquio de los centauros', ahora convertido por la hábil mano de este escultor en una gigantesca fuente de agua de 3.70 metros de altura.

La majestuosa obra también incorpora la efigie del poeta de los versos alejandrinos. Darío con la ya tradicional pose, descansando su mentón sobre su mano (postura del pensador). Además sobresale en la escultura una columna truncada, símbolo -para Pedro Vargas- de los pocos años que vivió el panida (49), hasta pasar a la inmortalidad, siendo recordado por el mundo por sus innumerables aportes a la lengua española, y siendo el poeta de mayor influencia literaria en los siglos venideros, XX y XXI.

Ya anunciado por el Gobierno del Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo recientemente, el 2016 será dedicado enteramente al autor de Prosas Profanas (1896). El centenario de su paso a la inmortalidad, reunirá en Nicaragua a cientos de estudios, intelectuales y académicos interesados en su vasta obra. De aquí que el escultor Pedro Vargas se encuentre a paso acelerado trabajando en la exposición que dará inicio ese 6 de febrero (2016).

A propósito, otra de las piezas claves que serán exhibidas este gran día es un mural en piedra que contiene personajes de al menos seis poemas del bardo. Ya en una de las paredes del patio de Pedro, se muestra la obra de 8 pies de ancho, por 4 pies de largo. Realmente es impresionante y enriquecedor poder reconstruir este cuadro de grandes dimensiones, donde figuran en relieve elementos metafóricos de la 'Marcha triunfal', 'Los motivos del lobo', 'Letanía de nuestro Señor Don Quijote', la famosa oda 'A Colón' y hasta el sublime 'Leda y el Cisne'.

El imaginero -con más de 62 reconocimientos nacionales e internacionales-, no solamente prepara una colección de esculturas, sino también un amplio abanico de pinturas y dibujos, entre estos el óleo empastado: 'Los últimos días de Darío'. Se trata de uno de los cuadros exhibidos hace 48 años en Granada, en el contexto del centenario del natalicio del poeta cosmopolita. "Luce Rubén un poco enfermo y cansado, cuando luego de viajar por el mundo, retornó a su amada Nicaragua, hasta su muerte".

Es admirable escuchar de la boca de Pedro cuando destaca que, antes que le surgiera cualquier idea loca de crear, "la escultura ya estaba hecha en el poema de Darío". Sin embargo, siendo tan gráfica y moldeada la palabra del bardo, el escultor se propuso tallar 'Leda y el Cisne', una colosal imagen de 2.50 metros, en cuya base destaca la leyenda "El cisne es de plata bañado de Sol", seguido de las palabras sabias del gran Quirón dichas al centauro Medón: -"La muerte es la victoria de la progenie humana". Será otra importante pieza que estará siendo expuesta en la galería personal del artista.

Aunque ya han pasado casi cincuenta años desde que se aventuró a recrear la poesía de Darío, Vargas, a sus 72 años, confiesa que el mayor reto que hoy enfrenta es el tiempo. "Si se acaba el tiempo de mi tiempo, se acaba todo", reflexiona, pero luego rectifica y piensa en la prematura muerte del autor de 'Lo Fatal', y al mismo tiempo sabe que "la muerte se puede comparar solo con la belleza de Diana, la diosa protectora de la naturaleza. De aquí que su técnica diaria sea inspirada por el Carpe Diem, y no pare de picar su cincel sobre la roca, hasta llegar a las 49 grandes obras que presentará el próximo 6 de febrero (2016), para rendir tributo al maestro.