El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, destacó hoy el pragmatismo del líder de la coalición Syrisa y futuro primer ministro helénico, Alexeis Tsirpas, quien alcanzó un acuerdo con los nacionalistas de Griegos Independientes.

Schulz declaró en conferencia de prensa que conversó por teléfono con Tsirpas, cuyo partido ganó los comicios de ayer, al alcanzar 149 de 300 escaños en un parlamento unicameral.

Tsirpas sabe hacer compromisos tanto al nivel nacional como al nivel exterior, declaró el presidente de la Eurocámara, quien consideró que habrá tiempo para largas conversaciones con el próximo jefe de Gobierno griego, que jurará esta misma jornada.

De su lado, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dirjsselbloem, descartó la posibilidad de mucho apoyo en esa entidad regional para una quita de la deuda externa de Atenas, pero aseguró que conversará con el nuevo gobierno helénico con vistas a renegociar un rescate financiero.

El presidente griego, Karolos Papoulias, estará encargado de investir a Tsirpas como nuevo primer ministro, cuya formación solo quedó a dos bancas de la mayoría absoluta, tras obtener la víspera el 38 por ciento de los votos en las elecciones generales.

La formación conservadora Nueva Democracia, hasta ahora al frente del ejecutivo, quedó con 75 asientos en el legislativo y la de centroízquiera To Potami (El Río), obtuvo 17, al igual que la neofasista formación Amanecer Dorado, destaca la prensa local.

El Partido Comunista contará con 15 diputados, mientras la el partido socialdemócrata Pasok empata a 13 con Griegos Independientes, una formación nacionalista y opuesta a las políticas de rescate financiero.

Stavros Theodarikis, un periodista al frente de To Potami, negó la posibilidad de formar gobierno con Syrisa y de brindarle apoyo externo, después del acuerdo entre Tsirpas y Panos Kammenos, jefe de Griegos Independientes.

La coalición de 13 organizaciones, creada como tal en 2012 y dirigida por Tsirpas, lanzó en su campaña un programa para eliminar las condiciones de ajuste impuestas a Grecia por los acreedores internacionales que agudizó la crisis socioeconómica de ese país.