Cerca de 10 millones de griegos decidirán hoy cuál de las formaciones políticas de este país triunfará en las elecciones legislativas, cuando las encuestas favorecen al partido de izquierda Syriza, de Alexis Tsipras.

Del total de nueve millones 808 mil 760 ciudadanos inscritos en el censo, algo más de dos millones tienen más de 71 años y constituyen así el grupo más numeroso de electores, si se tiene en cuenta la distribución por franjas de edades.

Los 300 escaños del Parlamento se reparten en 56 circunscripciones que eligen entre uno y 44 diputados, en relación con el número de inscriptos en cada una.

De esos asientos, 250 se distribuyen proporcionalmente entre todos los partidos, mientras que hay un regalo de 50 asientos para la primera fuerza política, incluso, si su ventaja sobre la segunda es de un solo voto.

Si tras las elecciones ningún partido consigue la mayoría absoluta, el presidente de la República pedirá a la formación más votada constituir un Gobierno en un plazo de tres días.

En caso de no conseguirlo, le seguirá la segunda y luego la tercera fuerza, con idénticos plazos.

Si al término de este período ninguna organización consiguió formar Gobierno, y tampoco fue posible la alineación de un Gobierno de concertación nacional, se convocan nuevos comicios.

No obstante, de acuerdo con los sondeos previos, nada de eso ocurrirá, pues Syriza se presenta como triunfador, con el 31,2 por ciento del apoyo, en escaso margen con su contrincante Nueva Democracia y una intención de voto que, en principio, no le permitirá gobernar en solitario.

Aún así, de ganar definitivamente, Tsipras, su dirigente, podría convertirse en el primer jefe de un gobierno europeo abiertamente contrario a las políticas de austeridad.

Por ello, según comentarios de la prensa internacional, la expectativa crece ante estos sufragios, sobre todo, luego de las declaraciones previas hechas por el líder de Syriza, principal partido de la oposición, que prometió luchar contra la corrupción y aliviar las reformas educativas implementadas por los sucesivos gobiernos derechistas.

Tsipras dio su palabra, además, de pelear contra la evasión fiscal, incrementar las ayudas a los pobres y dar a todo el mundo un seguro de enfermedad razonable, lo cual, reseña la prensa, pone los pelos de punta a muchos gobernantes de Europa.

La salida de Grecia de la eurozona y la negociación del programa de rescate con la troika de acreedores tuvo también un papel destacado en el argumentario de los dos principales rivales durante la campaña electoral.

Tsipras, por su parte, aseguró que garantizará la estabilidad económica, la permanencia en la zona euro y la toma de decisiones sobre la base de la conciliación.

Uno de los temas que aún genera incertidumbre es hacia qué lado irán los indecisos, quienes se cuentan entre el nueve y el 18 por ciento del electorado.

Samarás, actual primer ministro griego afirmó, durante la jornada de reflexión en Grecia de ayer, que el 14 por ciento de esos indecisos votará por su partido y dará la victoria a la conservadora y gubernamental Nueva Democracia.

El tercer lugar se lo disputarán el partido centrista To Potami y el neonazi Amanecer Dorado.

Muy cerca estarán los socialistas del PASOK, según las encuestas.