El papa Francisco abogó hoy por evitar estereotipos y prejuicios en relación con el Islam, al catalogar la aceptación a las diferencias del otro como el mejor antídoto contra toda forma de violencia.

Sólo escuchándose mutuamente puede progresar el diálogo interreligioso, apuntó el Santo Padre en una reunión promovida por el Instituto Pontificio de Estudios Árabes y Musulmanes (PISAI), según reseñó la página oficial de Radio Vaticano.

Francisco agregó que la paciencia y la humildad son esenciales para profundizar el entendimiento.

De otra forma, nos negamos a encontrar la riqueza y la fecundidad que encierra la variedad de pensamientos y damos lugar, por otra parte, a las preconcepciones, a los patrones preestablecidos, tal vez, hasta por terceras personas, sentenció el Papa.

De acuerdo con el citado medio, el Sumo Pontífice alabó, además, el trabajo desarrollado por el PISAI, al señalar que no se limita a aceptar argumentos superficiales, sino que ayuda a aproximarse al otro sin levantar el polvo que nubla la vista.

El trabajo académico empleado por esta institución va a las fuentes, colma las lagunas, analiza la etimología, propone una hermenéutica del diálogo y, mediante una aproximación científica inspirada en el estupor y la maravilla, es capaz de no perder la brújula del respeto mutuo y la estima recíproca, refirió.

La vía más eficaz para luchar contra toda forma de violencia es educar hacia el descubrimiento y la aceptación de lo que nos hace distintos, refirió el líder de la Iglesia católica.

A pesar de que en los últimos años se dieron pasos para concretar mecanismos eficaces en el diálogo interreligioso, aún quedan muchas incomprensiones y dificultades por superar, añadió.

Esto no es solo una condición necesaria en un proceso de comprensión recíproca o de convivencia pacífica, sino un deber pedagógico que nos permite reconocer los valores de los seres humanos, comprender sus preocupaciones, resaltar las convicciones comunes, recordó el jefe de Estado del Vaticano.

El diálogo con el Islam exige, según el Papa, un estudio profundo, pues la improvisación puede ser contraproducente e, incluso, causar malestar.