Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo Brenes, ofició este martes la solemne misa en honor a San Sebastián, Mártir de la Iglesia Católica y Patrono de la ciudad de Diriamba.

La misa fue oficiada por Brenes en compañía de los sacerdotes de la zona pastoral de Carazo y de miles de fieles diriambinos y de otras regiones del país, que año con año peregrinan hacia esta ciudad caraceña para pagar los milagros recibidos por intercesión de San Sebastián.

Cabe señalar que las fiestas patronales de esta localidad son de las más pintorescas de Nicaragua, pues a la religiosidad se unen bailes tradicionales y todo un acervo cultural propio de esta zona del país. Una muestra de ello es que dentro de la basílica los visitantes pueden observar no solo la veneración de los fieles, sino también a las principales expresiones danzarías -el Güegüense, el Toro Guaco, las Indita o el Viejo y la Vieja- hacer sus presentaciones artísticas frente a San Sebastián y San Marcos, Santiago, San Caralampio y San Antonio, cuatro imágenes religiosas que acompañan anualmente esta celebración.

Durante su homilía, el Cardenal Brenes se mostró contento de oficiar la Eucaristía ante una expresión de fe tan grande como la mostrada por los diriambinos ante su santo patrono.

Subrayó que esta es una tradición religiosa que se ha transmitido de padres a hijos y nietos, lográndose de esta forma mantener la fe.

Reiteró la importancia de seguir el ejemplo de sencillez de Jesucristo, lo cual es muestra de un amor real hacia el hijo de Dios.

Brenes hizo suyas las palabras del Papa Francisco de que no hay excusa suficiente para cumplir con Jesús.

“Siempre hay tiempo, y hay que buscarlo, porque en ese encuentro con Jesús, en esa oración, allí vamos a descubrir cuál es su voluntad, qué es lo que quiere de nosotros”, indicó Brenes.

San Sebastián como ejemplo

En este sentido citó como ejemplo al mismo San Sebastián, un hombre que a pesar de tener todas las comodidades también tenía un encuentro íntimo con Jesús y por tanto “empezó a asistir a todos aquellos cristianos que eran torturados”.

“Al final cuando lo descubren no lo niega, no niega ser cristiano, no niega creer en Jesucristo, y (al final) va a correr todos los riesgos: perder todos sus honores militares, perder toda la influencia que tenía dentro del Ejército y ser sometido a la ignominia, ser sometido a la tortura y es llevado a la muerte”, recordó el Cardenal ante los miles de fieles congregados en el templo.

Subrayó que las fiestas de San Sebastián no deben significar solo expresión folklórica, pólvora y repartición de comida. “No consiste en eso, sino que consiste en que al igual que él, podamos amar a Jesucristo, amar a Jesucristo y ser verdaderos testigos de su amor”, sostuvo Brenes.

Religión y tradición

Al culminar la solemne misa inició la tradicional procesión de San Sebastián y las demás imágenes religiosas por las principales calles de Diriamba. Este recorrido está marcado por los bailes y por cientos de personas que haciendo caso omiso al fuerte sol y a la aspereza del asfalto caminan arrodillados hacia San Sebastián en agradecimiento a los milagros recibidos.

Algunos de esos promesantes han pasado décadas ya sea bailando o caminando arrodillados como símbolo de una fe que están dispuestos a mantenerla hasta el fin de sus días.

La señora Julia Selva, tiene 52 años de asistir a estas fiestas patronales. Los primeros años lo hacía como integrante del baile de las Inditas, luego durante 10 años caminando de rodillas a lo largo de cinco cuadras y ahora bailando nuevamente durante todo el recorrido de la procesión.

“He tenido mucha suerte con San Sebastián con mis hijos y conmigo porque me ha dado sanidad. Yo voy a continuar (siendo fiel) hasta el día que Dios me mande a traer”, afirmó Selva.

En Diriamba desde sus primeros años los niños son introducidos por sus padres en los diferentes bailes en honor al Santo Patrono, de tal manera que a nadie le extraña ver a cientos de niños, que apenas caminan , vestidos con los trajes típicos ya sea del Güegüense, el Gigante u otras manifestaciones artísticas.

“Esta es una de las mejores fiestas patronales de Nicaragua, ustedes pueden ver el bagaje folclórico que tiene: el Toro Guaco, las Inditas, el baile del Viejo y la Vieja, que forman parte de nuestro patrimonio”, señaló el señor Bismarck Pérez, quien cargaba a su pequeño hijo vestido con el traje del Toro Guaco.

Para los diriambinos lo importante es continuar manteniendo su fe religiosa y sus tradiciones culturales en un ambiente de tranquilidad y armonía como el que se ha vivido durante estas fiestas.