Los hinchas polacos tiraron botellas y bengalas a los policías que protegían el avance de los seguidores rusos que se dirigían hacia el Estadio Nacional.

La policía también recurrió a cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los hinchas locales que siguieron comportándose agresivamente. Unas 40 personas fueron detenidas.

En algún momento la Policía tuvo que impedir el paso a la columna de hinchas rusos en el puente sobre el río Vístula por los enfrentamientos  que sucedían entre los partidarios de ambas selecciones en las proximidades del estadio.

Según información preliminar, al menos tres personas resultaron heridas.