Ser servidores de Dios y ministros de la reconciliación, son parte de las principales misiones que promoverán los tres nuevos presbíteros que nombró Su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo Brenes en una solemne ceremonia litúrgica celebrada en la Catedral Metropolitana de Managua.

En esta celebración religiosa participaron los obispos de la Arquidiócesis de Managua, y familiares de los tres nuevos sacerdotes que durante los pasados 8 años se formaron en los diferentes seminarios de la Iglesia Católica de Nicaragua.

La Misa Solemne de Ordenación comenzó a las 9.30 de la mañana con una concurrencia de más de 400 personas. Desde tempranas horas, la Catedral se fue llenando de los familiares de los ordenandos y también de [email protected] feligreses de las parroquias donde los nuevos sacerdotes hicieron su año de pastoral.

El Cardenal Brenes comenzó la misa dando las gracias a Dios por permitirle celebrar la eucaristía en la que estos tres jóvenes seminaristas fueron ordenados sacerdotes, lo que les lleva a una vida de servicio, comunión y amor a Cristo.

Jeyner Castro López, Emmanuel Correa Jiménez y Juan José Ortiz Urbina, son los tres nuevos sacerdotes que fueron puestos bajo la mirada de Jesucristo y de la Santísima Virgen María, para que encuentren en su corazón siempre “la acogida de Dios”.

El gran regalo de Dios

“Nuestra familia presbiteral sigue creciendo por gracia del Señor (…) y le pido a la Virgen Santísima que los cuide, los proteja y les acompañe en su caminar”, manifestó Brenes.

Agregó que la principal misión de todo el ministerio de Dios, es ser servidores y no estar encima de nadie, porque ser un servidor de Dios significa brindar amor a las familias y al país.

“Ser llamado al sacerdocio ministerial, no hay duda, mis buenos hijos, es el gran regalo que el Señor hace a las personas, hace a las familias biológicas y hace a la Iglesia arquidiocesana. La fuerza maravillosa del espíritu nos pone en un proyecto nuevo, en un proyecto de Dios en el cual nos invita a anunciarlo a Él”, expresó el alto prelado.

Señaló que la gracia del sacramento de ser presbítero no es un honor y tampoco adquirir una posición social y mucho menos ponerse encima de los demás, sino más bien ser servidores de todos.

Ser ministros de la reconciliación

“Somos sacerdotes no para predicarnos a nosotros mismos, sino para predicar a Jesucristo, predicar a la persona de Jesús, para que sea conocido y amado intensamente”, refirió.

Su Eminencia les instó a los nuevos sacerdotes a promover la reconciliación entre sus fieles, entre las familias que requieren la ayuda y sentirse amados por el Señor.

Agradecidos con Dios

Al final de la Eucaristía, el nuevo sacerdote, el Padre Emmanuel Correa, agradeció en el nombre de sus compañeros a Dios por la vocación, a sus familias porque les supieron guiar para tomar el camino de ser servidores de la palabra de Jesucristo.

“El sacramento del orden sacerdotal en el grado de los presbíteros, es la representación sacramental de Cristo pastor y cabeza de su iglesia, entonces al recibir este sacramento en donde la gracia de Dios va a actuar en mi vida, yo estoy acogiendo la voluntad divina de hacerme servidor suyo y esto me compromete a llevar un estilo de vida, aun más intimo y más cercano con él, para luego ser guía de su pueblo”, dijo el padre Emmanuel al brindar su agradecimiento.

“Es una alegría muy espiritual, es una felicidad inmensa solamente comprensible desde la fe y la espiritualidad al servicio del Señor (Jesucristo) y nuestra responsabilidad primeramente es conmigo mismo, ser santo, esforzarme y en la medida que yo me trabaje podré darme al Señor, porque si yo no tengo que dar no puedo dar al Señor, mi primer compromiso es ser santo y sabio, yo como sacerdote”, expresó el nuevo presbítero Jeyner Castro López.