Los fuertes vientos registrados en los litorales del Pacífico nicaragüense mantienen en vilo a pescadores artesanales de Pochomil y Masachapa desde el pasado 1 de enero, quienes en su mayoría no han podido zarpar para no arriesgarse en alta mar.

Tras las medidas orientadas por la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, producto de las fuertes ráfagas de viento de hasta 40 kilómetros por hora, algunos de los pescadores de Masachapa y Pochomil han decidido quedarse en tierra firme.

Aunque las autoridades han ordenado el cese de las labores de pesca, todavía hay muchos pescadores que se continúan arriesgando a salir a faenar, por lo que brigadas de la Fuerza Naval han hecho presencia en esta zona para seguir haciendo conciencia.

El Alcalde de San Rafael del Sur, compañero Noel Cerda, informó que aún se sigue orientando a los más de 800 pescadores de Masachapa, no continuar las labores, sino hasta que la Naval lo autorice.

“Ha crecido el oleaje, y los pescadores están esperando que aminore porque ya han pasado ocho días desde que empezó este fuerte viento. De las 200 lanchas que hay trabajando, hay varias que no han zarpado, pero hay otra cantidad que aún no paran las labores”, informó.

Fuerte oleaje paraliza parcialmente labores

El edil explicó que el Gobierno Sandinista está atendiendo en este municipio de Managua afectaciones en al menos 80 viviendas; daños que van desde el desprendimiento del techo, puertas, e incluso cortes de fluido eléctrico y agua potable.

El pescador de Masachapa, Felipe Alberto Gutiérrez, quien tiene más de 60 años de experiencia en alta mar, explicó que “hay muchos que se están yendo a pescar a Guachinango de Arriba y Guachinango de Abajo, pero el oleaje es fuerte porque el viento está bravo. La marejada se forma y no deja pescar, sin embargo creo que la pesca ha seguido un poco porque hay mucha gente que vive de esto”, señaló.

Indicó que aunque las autoridades han prohibido la pesca debido al fuerte viento, hay pescadores que se deciden arriesgar, “sin embargo no entran los 20 kilómetros acostumbrados, sino solo 8 o 10 kilómetros”.

Actividades como el comercio y el turismo también están siendo afectados en Pochomil y Masachapa. Muchos de los vendedores y turistas, han disminuido su presencia en estos populosos balnearios.

El surfista nativo de Masachapa, Juan de la Cruz Quintanilla, refirió tener unos 15 años de retar las olas de este mar, sin embargo producto de los fuertes vientos, ahora no hace más que estar “a orillas”, esperando el cese del oleaje cortado.

“Las olas están variadas porque hay mucho viento, y esto genera una marea inestable. Las olas están grandes, por los fuertes vientos, y creo que lo mejor es no arriesgarse, como ya lo han dicho las autoridades”, señaló.

Inpesca reitera las medidas preventivas

Por su parte, el pescador Javier Bermúdez, sostuvo que lo que están haciendo muchos de los otros pescadores es entrar al mar en las pangas más grandes, e incluso salir en horarios recomendados por la Fuerza Naval.

“Nosotros entramos a pescar a las 4:30 (p.m.) y salimos del mar a las 7:00 de la mañana del día siguiente. El viento ayer en la tarde estaba soplando recio, pero luego cuando salió la Luna se paró un poco, y así ha estado el comportamiento”, reportó.

La mañana de este jueves, el Vicepresidente del Instituto Nicaragüense de la Pesca y la Agricultura (Inpesca), Danilo Rosales, informó que el cese de la pesca se mantiene en todo el país, debido a que los fuertes vientos siguen impactando en el Mar Caribe y Pacífico.