Los problemas entre Luis Enrique y Leo Messi son una realidad desde hace semanas y salen a la luz ahora que las cosas vuelven a ir mal dadas. Y sin riesgo de ser ventajistas, la verdad es que esta situación se podía adivinar ya a comienzos de temporada.

El técnico es todo carácter y desde que inició su carrera en los banquillos se ha caracterizado por controlar al máximo todo lo que sucede en el vestuario con la disciplina como principal bandera. De forma paralela, Messi ha gozado de ciertos privilegios en las últimas temporadas con el aval de que ha sido el gran responsable y la gran estrella del mejor FC Barcelona de todos los tiempos.

Y está pasando lo que tenía que pasar. O, al menos, lo que era previsible. Desde hace tiempo, el técnico y el emblema del equipo no mantienen una buena relación y tampoco han hablado largo y tendido para limar asperezas. Luis Enrique no es muy amigo de mantener charlas individuales con sus jugadores (tampoco lo hacía en el filial) y al argentino no le hacen demasiada gracia estos diálogos.

Messi lo quiere jugar todo y ya hubo problemas incluso cuando Guardiola lo dejó alguna vez en el banquillo. Lo mismo sucedió con Tito Vilanova y con el Tata Martino. Hasta el momento, Luis Enrique tan solo lo había sustituido en el Camp Nou ante el Ajax (66’) para reservarlo con vistas al clásico.

Pese a ello, la relación mutua se ha deteriorado bastante en los últimos tiempos, aunque en todo caso ha sido ‘pecata minuta’ si lo comparamos con lo que ha sucedido en los últimos días con hechos que hablan muy poco en favor de ellos. La idea de Luis Enrique era que el equipo regresase a los entrenamientos el 30 de diciembre, pero al parecer Messi le comentó que él tenía los billetes de vuelta para el 2 de enero... y el asturiano modificó sus planes.

La realidad es que Leo y Neymar se reincorporaron al grupo el pasado viernes, solo dos días antes de visitar a Anoeta. Aunque la sesión (¿cómo no?) fue a puerta cerrada, se produjo un importante cruce de palabras entre Luis Enrique y Messi al que ninguno de los dos echó agua tras la sesión.

Ante la Real Sociedad, el argentino empezó el partido en el banquillo (al igual que Neymar) en una decisión coherente del técnico para no faltar al respeto de los compañeros que sí llevaban varios días entrenándose. La COPE aseguró que Messi criticó tras el partido a Luis Enrique, al que considera el gran responsable de la situación que vive el equipo, porque se cree “el amo y señor” del vestuario.

Y, por si fuera poco, Messi no se presentó ayer al entrenamiento de puertas abiertas. Su entorno lo justificó por un problema gástrico y el jugador publicó el siguiente ‘tuit’: “Me hubiera gustado estar en el entrenamiento de Navidad. Nunca falté, pero estos contratiempos no se pueden controlar. Deseo que los sueños de cada niño se hagan realidad. Un abrazo. Lio”. Sin embargo, el club no lo confirmó y dejó caer que habían tratado de localizarlo sin éxito varias veces ayer por la mañana. Vamos, que hay una fuerte ‘movida’ y habrá mucha más si no se solucionan estos problemas.