“Este megaproyecto ya es tiempo que deje de ser un sueño, hemos hablado por más de un siglo entero de la construcción de un Canal Interoceánico, se ha hablado de un canal seco, de un canal húmedo, un semihumedo y todas las combinaciones en combo de los canales, sin embargo ya el mismo hecho de establecer un anteproyecto de ley, creo que estamos hablando ya de cosas serias”, expresó el ambientalista, coordinador del Foro Nacional de Reciclaje (Fonare).

Pero la construcción de una obra de tal magnitud, debe tener la participación de todos los sectores económicos y sociales del país, en lo que coincide Lara, al hacer un llamado a todos los nicaragüenses a involucrarse en este proyecto de nación.

“Creo que está oportunidad Nicaragua ya no se tiene que seguir perdiendo (…) este es el momento más que oportuno”, sopesa Lara, al instar a poner los mayores esfuerzos para hacer realidad esta idea que puede ser respaldada por al menos seis naciones con suficientes recursos económicos y que han mostrado interés en participar del proyecto como socios, respetando la soberanía nicaragüense.

Realizar estudio de impacto ambiental

Lara hace un llamado a las instancias encargadas de diseñar el proyecto, a tomar en cuenta todos los estudios de impacto ambiental que puedan disminuir los daños probables al ecosistema.

“Que cumplamos desde un inicio todos los procedimientos ambientales, nuestra propia legislación ambiental, los convenios internacionales y que de alguna manera el Canal sea modelo (de protección del medio ambiente) para otros esfuerzos que hay en la región centroamericana”, dijo.

Sobre la posición de las autoridades de Costa Rica que a través de su cancillería pidieron la documentación del proyecto a Nicaragua, Lara manifestó que el gobierno de Laura Chinchilla no está en posición de “solicitar o exigir nada” cuando todo se hará en territorio nicaragüense.

“Las declaraciones de Costa Rica son necias, son declaraciones un tanto hipócritas, porque con todo el daño que le están haciendo al Río San Juan son los menos indicados, ni siquiera de hacer comentarios”, opinó el experto.

Concluyó diciendo que Nicaragua en un espíritu de buena vecindad y respetuoso de los tratados y leyes internacionales, debe tener la caballerosidad de hacerle saber a nuestros vecinos del sur de las obras a desarrollar, pero “no significa pedirle permiso en ningún momento y bajo ninguna condición”.