El surgimiento con fuerza de la ideología racista, expresada en la instigación fascista de la sinofobia por políticos de extrema derecha, es un fenómeno nunca visto en Nicaragua, hasta el recién pasado año, cuando despuntó peligrosamente.

En su afán de impedir por cualquier medio la ejecución del Canal Interoceánico, la derecha visceral empezó a sembrar la envenenada semilla del odio con su componente más atroz: el racismo.

Una de sus últimas manifestaciones fueron los tranques en Rivas y El Tule, con la amenaza de ejecutar cateos de vehículos para “buscar”, con feos propósitos, a ciudadanos chinos, además de querer hacer estallar una cisterna cargada de combustible.

A pesar de atentar contra la vida y la dignidad de las personas, no mereció ni siquiera un llamado de atención por parte de los organismos de “derechos humanos” que sí tomaron partido. Todo lo contrario, desde esa plataforma política, una dama prefirió verlo, al “evaluar” el año, como “movilización de las conciencias y sacudir el adormecimiento de la sociedad civil”. Lo demás, como la sinofobia, son “bajas colaterales”.

Sin embargo, un auténtico activista pro derechos humanos debe hacer suyo el exhorto del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, pronunciado en el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, el 21 de marzo de 2014 :

“Hago un llamamiento a todos, en particular a los líderes políticos, civiles y religiosos, para que condenen los mensajes y las ideas que se basen en el racismo, la superioridad racial o el odio, así como los que inciten al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia”.

Hasta hoy, tales organismos despreciaron las palabras del líder mundial.

La sinofobia “Se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a China, a los chinos o bien a la cultura china.
“Este término no suele ser utilizado como referencia a una fobia propiamente dicha, sino a sentimientos negativos de rechazo, discriminación, desconfianza, deshumanización y hostilidad en general hacia la cultura china o a los chinos en general. Es, por lo tanto, una forma de xenofobia (desprecio a los extranjeros). Este término puede describir las acciones y actitudes de los individuos así como también las políticas y declaraciones de los gobiernos y otras organizaciones”. (El diccionario de las fobias)

Implantan maligna ideología

Nada justifica que una minoría opositora radical, con tal de “movilizar conciencias”, implante en algunos campesinos una maligna ideología que pervierte las sanas tradiciones de los y las nicaragüenses, y en especial de la población rural, aprovechándose de su humildad y del manejo tendencioso de la información.

Ciertamente, hasta 2014, Nicaragua no formaba parte de los países donde hay organizaciones que abiertamente incitan la discriminación racial, por ser un país donde prevaleció el mestizaje.

Empero, también es una realidad que la práctica del antivalor, disfrazada de alcurnia, de clase “ungida” para mandar, incluida su vasta prole de los hijos de casa, se ha mantenido en niveles inferiores, distante de los temidos “cabezas rapadas” y otras lacras fascistas del mundo.

No obstante, la repercusión económica y política de esa malhadada herencia colonial, desde la Independencia, es un lastre material y mental que explica el atraso secular de la nación y por ende, la lucha de Augusto C. Sandino y su Revolución actual para revertirlo: disolver las antiguas estructuras que solo reprodujeron exclusión social y generaciones enteras de damnificados por un sistema timoneado, paradójicamente, por directores de Estado y presidentes “católicos” confesos que nunca estrenaron la doctrina social de su Iglesia.

Hay, pues, formas disfrazadas del “orgullo blanco” y del cual hacen gala los mestizos acomodados. Tenemos el desprecio social que el general Sandino sufrió en su corta vida. Incluso, cuando ya era un héroe y gran estratega militar, forjado en la manigua, el general José María Moncada lo increpó: -¿Y a usted quién lo hizo General?

Se ve hoy, esta vez en el manejo desinformativo. Queriendo prefabricar “protestas generalizadas en todo el país” contra el Canal, la derecha conservadora no empleó la palabra “turbas”, sino “pueblo”, y a los encargados de organizarlas, los exaltó como “dirigentes”, “líderes de la comunidad”, y no “agitadores”, “provocadores”, “infiltrados”, “represores”.

Todos estos epítetos, por menos de lo que ocurrió, la derecha extrema se los endilga al pueblo realmente mayoritario, cuando se identifica con el FSLN. Pero si al mismo Sandino el insepulto pasado de esta derecha lo llamó “bandolero”, ¿qué no dirán del Frente Sandinista, extensión directa de aquel movimiento que resplandeció de luz al continente y otras regiones del mundo?

Más comprometidos con China en el respeto y admiración a esa gran nación no pudieran estar los nicaragüenses, cuando aquel pueblo bajo el espíritu de Sun Yat-sen levantó el estandarte y ejemplo del Guerrillero de las Segovias.

La historia nos ilustra que en 1928, “Las tropas del Kuomintang, en China, entraron victoriosamente en Pekín, llevando en alto un enorme retrato del gral. Augusto César Sandino y una división de avanzadilla de dicho ejército, se llamaba ´División Sandino´”. (Maldito país, José Román, segunda edición revisada por el autor, p19)

Es miseria humana que por politiquería, con tal de impedir el Canal que no fueron capaces de impulsar durante 16 años de gobiernos conservadores, grupos interesados fomenten la aversión a los ciudadanos de origen asiático, con el lema fascista de “¡Fuera chinos…!

Esa persecución en marcha, reflejada en una manta que avergüenza la memoria del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, incluye tanto a los que vinieron en las primeras oleadas como a sus descendientes, y los que con el tiempo se han integrado de una manera pujante, enriqueciendo, con una sola sangre, el desarrollo de Nicaragua.