Así como fue toda su vida llena de música popular, de esa misma manera el pueblo de Estelí y de otros rincones del país, le brindaron el último adiós al hombre que dejó un gran herencia de humildad, de dignidad, un legado inmenso de música auténticamente segoviana y de lealtad al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la Patria de Sandino y Rubén.

Este domingo 28 de diciembre no fue un día cualquiera en la ciudad de Estelí, fue un día en que el pueblo del Diamante de las Segovias se volcó para rendir homenaje al maestro Felipe Urrutia, el recopilador de centenares de sones, de mazurcas, de polkas, de aquella música que decenas de artistas campesinos se han dedicado a producir e interpretar tras largas jornadas labrando la tierra y que él la dio a conocer a toda Nicaragua, al mundo.

Fue un día intenso, de pesares porque no se le verá desde el patio de su vivienda tocando su guitarra, interpretando sus polkas, pero también fue de mucha alegría porque don Felipe Urrutia era un hombre alegre, un artista campesino que seguramente desde este otro plano de vida seguirá siendo un modelo a seguir para los artistas populares.

Desde el viernes que se conoció de su tránsito a la inmortalidad, los estelianos y segovianos colmaron su vivienda ubicada en la comunidad El Limón, particularmente los artistas que interpretaron todas aquellas melodías que vino recopilando don Felipe durante toda su vida.

El féretro con el cuerpo de don Felipe Urrutia desde su vivienda fue trasladado y escoltado hasta el Centro Recreativo Las Segovias por efectivos bomberiles y miembros de la Policía Nacional. Desde este lugar que será remodelado y convertido en el Centro Cultural Felipe Urrutia, fue donde el pueblo y los artistas de todos los departamentos del Norte llegaron para rendirle homenaje y hacerle guardia de honor, entre estos los compañeros que lustran zapatos en el parque central, la Juventud Sandinista, los miembros de la Dirección General de Bomberos, la Policía Nacional, efectivos del Ejército de Nicaragua, diputados de la Asamblea Nacional, [email protected], trabajadores de la Alcaldía, del Instituto Nicaragüense de Cultura, es decir todo los sectores llegaron a decirle que su legado y su música debe ser promovida por las actuales y futuras generaciones.

En este lugar el Movimiento Cultural Leonel Rugama de la Juventud Sandinista, coordinado por el compañero Aarón Peralta hizo entrega póstuma de la orden cultural “Leonel Rugama”; la presidenta por la ley de la Asamblea Nacional, compañera Iris Montenegro, leyó una resolución legislativa reconociendo su obra como patrimonio cultural y minutos antes el cantautor Carlos Mejía Godoy interpretó diversas canciones con Los Cachorros de Urrutia, un grupo compuesto por hijos y nietos del patriarca.

El Ave María para Don Felipe

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue cuando el compañero Laureano Ortega Murillo, interpretó el Ave María, melodía lírica que fue un verdadero homenaje de un artista joven que también gusta de la cultura popular nacional y que la promueve cada vez que se le presenta la oportunidad.

Laureano llegó junto al compañero Rafael Ortega Murillo, ambos llegaron en representación del Comandante Daniel Ortega Saavedra y la compañera Rosario Murillo, que horas antes había manifestado su gran admiración por este artista popular, al que calificó como un ejemplo de consecuencia, de inspiración artística, de lealtad y de permanencia en sus valores e Ideales.

Tanto Laureano, como Rafael ratificaron a la familia de don Felipe, el apoyo, el querer, la solidaridad y el acompañamiento de la familia Ortega Murillo, así como del FSLN y del Gobierno Sandinista.

Un punto de referencia para los artistas

El Alcalde de Estelí Francisco Valenzuela, indicó que don Felipe era muy querido en Estelí y en otras partes del país, porque es un personaje que contribuyó mucho a la cultura y dedicó toda su vida al trabajo agrícola.

“Compartió su talento con su pueblo, con la comunidad, con sus hijos, nietos y se ha demostrado con este desborde popular del pueblo, el acompañamiento y su último adiós físico, porque él trascendió a la vida y la mejor herencia es su estela de cultura que nos ha dejado, no solo a su familia, sino a todo el pueblo de Nicaragua”, declaró Valenzuela, quien destacó que el Centro Las Segovias pasará a llamarse Centro Cultural Felipe Urrutia, en el cual los niños, niñas, adolescentes y familias podrán llegar aprender danzas, música y artes.

El co-director del INC compañero Luis Morales, llamó a don Felipe Urrutia como el árbol florecido, por su amplia recopilación de música popular norteña, un árbol que dio flores y frutos.

“Don Felipe Urrutia es quizás el principal recopilador de la música norteña en nuestro país, además tuvo el milagro de vida, milagro de Dios de inculcar en sus hijos el don de la música y crear una generación a su alrededor, no solo de su familia de sangre, de sus hijos, sino otra gran cantidad de muchachos jóvenes del campo, de la cultura popular cultivándolos para la música”, dijo Morales.

El compañero Aaron Peralta del Movimiento Cultural Leonel Rugama, indicó que la Juventud Sandinista y particularmente los jóvenes artistas, estaban muy tristes por la partida física del artista segoviano “pero al mismo tiempo orgullosos de todo su trabajo, de toda su lucha”.

“Sabemos que era un señor jovial, luchador, alegre y con un trabajo importantísimo para la juventud nicaragüense le está entregando la orden cultural Leonel Rugama, una de las más altas distinciones de nuestro movimiento cultural. Don Felipe nos enseñó a ser luchadores, a cuidar lo nuestro la identidad”, dijo Aaron.

“Don Felipe nos deja algo importante, recogió todas las raíces culturales de nuestro folclor norteño, su historia, nos deja un ejemplo; su honradez, su honestidad”, señaló Juan Urbina, un hombre que siempre estuvo muy cerca de don Felipe Urrutia, era el compositor.

Pablo Martínez, conocido popularmente como El Guadalupano, indicó que hay rescatar del patriarca segoviano, la fidelidad que le tuvo al folclor norteño y al FSLN.

“Fue un hombre muy sincero, muy leal y llenó todos los vacíos de un buen militante; humilde, sencillo, capaz, entregado y fiel, ¡que más queremos! ¿Cuántos quisiéramos ser como Felipe? Y lo más grande que nos deja, es el legado histórico de esa cultura que a pesar de sus 90 y tantos años, seguía ahí firme como un roble”, destacó el Guadalupano.

“Don Felipe Urrutia siempre dijo no soy cantautor, soy un simple guitarrero que ha pepenado todas estas canciones para devolverlas al pueblo; esa honradez, esa transparencia, esa sensibilidad, es el tesoro”, destacó Carlos Mejía Godoy.

Gracias por el amor a mi padre

Don Leopoldo Urrutia, hijo del patriarca segoviano agradeció al pueblo nicaragüense por las muestras de cariño, amor, las sonrisas y los aplausos que en vida le manifestaron a su padre.

“Ese fue el mayor reconocimiento que ha tenido mi padre en honor a su herencia que nos deja, porque mi padre dejó para todos, para todas, sin distingo de ningún tipo, dejó amor, grandes ejemplos y dejó el ejemplo principal de la vida que es la honradez y el patriotismo, eso nos enseñó", dijo Polo, destacando que en una ocasión que fue operado por primera vez, se necesitó sangre y grato fue saber que decenas de pobladores llegaron al hospital para hacer la donación.

Pidió a los nicaragüenses a difundir la música que recopiló durante muchos años su padre, pues es la esencia de la cultura pinolera “no hay que dejar perder este tinajón de arte, de cultura, de amor patriótico”.

Concluido el homenaje póstumo , se ofició una misa de cuerpo presente en la Catedral de Estelí y posteriormente su cristiana sepultura en el Cementerio San Francisco de Asís, lugar donde sus cachorros lo despidieron cantando su famoso “Grito del Bolo”, pero antes cobijaron el féretro con la bandera del FSLN y pusieron dentro su peculiar sombrero de punta. Don Felipe Urrutia hasta su última morada fue acompañado por el pueblo de Estelí y por toda su familia sandinista.