Después de 40 años de ocurrido la Toma de la Casa de Chema Castillo, quienes protagonizaron esa acción empuñando las armas están conscientes de la relevancia que eso tuvo para la causa guerrillera.

Tras ese asalto el Frente Sandinista toma un nuevo impulso, y luego de cinco años de intensa lucha finalmente derroca a la dictadura más sanguinaria que ha habido en América Latina.

Entre el grupo de jóvenes que entró a la Casa de Chema Castillo está el ex Jefe del Ejército, General en retiro Javier Carrión. El recuerda que el principal objetivo era liberar a los cuadros sandinistas que estaban presos en las mazmorras del dictador Anastasio Somoza, aunque sostiene que no menos importante era la publicación de los comunicados del Frente Sandinista, ya que poco antes Somoza había dicho que la guerrilla estaba prácticamente liquidada.

Algo fundamental para el ex Jefe Militar es que con esa acción inicia la vida de mediador del hoy Cardenal Miguel Obando.

Carrión subraya la emoción que sintió el Comando cuando vio al pueblo manifestar su júbilo en las calles mientras se dirigían desde la Casa de Chema Castillo hacia el Aeropuerto.

Recuerda que a partir del 74 se desata una represión terrible en todo el país, no obstante, la importancia de la decisión tomada por la Dirección Nacional del FSLN de realizar acciones ofensivas para contrarrestar lo que hacía el dictador.

Señala que el Frente ya estaba claro que Somoza caería vía el uso de las armas. “No había otra solución”, sostiene.

Otra de las que participó en esta acción fue la compañera Olga Avilés. Ella recuerda que hubo una preparación física e ideológica previa el asalto, lo cual fue fundamental para el éxito que este tuvo.

“En todo ese período de preparación no teníamos bien claro a dónde es que iba a ser la acción”, indica.

Para Avilés el respaldo mostrado por el pueblo fue algo muy importante, pues ratificaba la validez de la acción realizada.

“Se rompió el miedo. (El pueblo) se tiró a las calles. Seguía el bus donde iban los componentes del comando”, manifiesta.

La antigua guerrillera asegura que lograr que el pueblo perdiera el miedo significó un avance para los objetivos del Frente Sandinista.

“La gente no solo se quedó en manifestarse sino que se organizó en las filas del Frente”, indica Avilés, explicando además que con esto fue que el Frente luego pudo ejecutar las otras acciones que a la postre llevarían a la derrota de Somoza.

Eleonora Rocha, otra de las guerrilleras, dice por su parte que con la toma del 74 el pueblo se daba cuenta que el FSLN era una organización muy fuerte, “capaz de llevar al triunfo”.

“El operativo trascendió los límites, los linderos de la Casa de Chema Castillo. Llegó a la Modelo, se liberó a los presos, se consiguió los recursos económicos, se obtuvo una negociación política de alto nivel”, indica Rocha recordando que el mundo conoció quien era el FSLN y los objetivos que perseguía.

“Fue como el preámbulo al triunfo de la Revolución”, reflexiona.

Esta acción no hubiera tenido el éxito que tuvo sin la colaboración de hombres como el comandante Leonel Espinoza. El fue el encargado de la logística durante la preparación de la acción como en el traslado del Comando hacia Cuba.

Espinoza señala que la dictadura estaba muy tranquila pensando que “todo lo tenía bajo control”.

“Eso no solamente impactó los cimientos de la dictadura sino que todo el pueblo logró percibir que la lucha no estaba muerta, que la lucha continuaba y que había esperanza para derrocar a la dictadura somocista”, expresa.

Entre los liberados por esta acción estaban el Comandante Daniel Ortega y los compañeros Lenín Cerna y Jacinto Suárez.