Una de las figuras más importantes para lograr la paz en Nicaragua ha sido sin lugar a dudas Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando y Bravo.

En 1974, siendo Arzobispo de Managua, el dictador Anastasio Somoza solicitó su presencia para que mediara con el comando sandinista “Juan José Quezada”, el cual se había tomado la casa del ministro José María (“Chema”) Castillo.

Obando señaló que las negociaciones duraron tres días ante la negativa del dictador Somoza a ceder ante las exigencias guerrilleras.

“En un principio el General Somoza no quería ceder pero después reflexionó” y les hizo varias concesiones al comando, recordó.

El religioso manifestó que platicando con Somoza este le dijo que el asalto a la casa de Chema Castillo podía resolverlo fácilmente usando la fuerza.

Ante ello la respuesta del Cardenal fue muy firme.

“Yo sé que usted es militar de la West Point. Yo no puedo discutir con usted cosas militares pero es mejor que busquemos medios civilizados (...) para evitar derramamiento de sangre”, le dijo Obando.

El aquel entonces Arzobispo de Managua, Su Eminencia manifestó que cuando finalmente Somoza da su mano a torcer, una gran cantidad de personas se conglomeraron en las calles para ver pasar las caravanas con los guerrilleros triunfantes.

A 40 años de aquellos acontecimientos para Obando la principal enseñanza que no deben olvidar los nicaragüenses es que siempre hay camino para el diálogo.

“Yo creo que estas cosas deben enseñarnos que los problemas se solucionan no con las guerras, no con las armas, no con el derramamiento de sangre sino a través de un diálogo civilizado”, reflexionó el líder religioso.