El pueblo católico de Managua celebró el nacimiento del Niño Jesús con una solemne eucaristía en la Catedral Metropolitana presidida por el Cardenal Leopoldo Brenes, quien al iniciar la ceremonia religiosa alzó en sus manos la imagen del niño Dios, quien trajo la salvación, la paz y el amor para el mundo, acto que fue colmado de aplausos y el popular grito de: Feliz Navidad.

Al igual que en años anteriores, muchos feligreses acudieron al encuentro religioso en el que el Cardenal Brenes recordó la hermosura en el gesto de nuestro redentor de ofrendar su vida para que hoy cada uno de los seres humanos puedan vivir en unidad y en familia, tal y como lo hizo Jesucristo durante su permanencia por el mundo.

“Debemos recordar la sencillez de una pareja formada por José y María, una familia humilde y sencilla, sin muchos bienes materiales pero sí con una riqueza espiritual grande, hombres y mujeres de Dios que al reconocer la voz de Dios se sometieron a su voluntad. María a pesar de todo, asumió el mandato de cuidar y proteger a aquel niño que creció en la unidad de una familia”, señaló.

Así mismo, el líder espiritual instó al pueblo a abrir las puertas de sus corazones para que sea ése el nuevo pesebre del Niño Dios, logrando de esta manera alcanzar la paz, el perdón, pero sobre todo la unidad familiar.

“Qué hermosura es que hoy podamos celebrar que ha nacido el redentor en Belén, ese hoy lo vivimos a diario, un anuncio que hoy la iglesia celebra de manera permanente, ha nacido en Belén y ese Belén somos cada uno de nosotros porque está naciendo nuevamente en un pesebre, en un corazón humilde y sencillo, hemos abierto nuestros corazones para que nazca humildemente Jesús" destacó.

“Debemos ser consientes y no rechazar la luz de Cristo, dejemos de vivir en esas tinieblas que enmarcan la violencia, muerte, destrucción, humillación, dichosos aquellos que han permitido que Jesús entre en sus vidas y haga de ellos personas cada vez mejores” concluyó.