Cuando en 1927 el General Augusto C. Sandino marchó a las montañas a enfrentar al invasor estadounidense y a los traidores a la Patria, lo hizo confiado en que los 29 hombres que le acompañaban pronto se convertirían en miles, y así fue: en 1933, el moderno ejercito yanqui abandonaba Nicaragua dejando un único soldado: Anastasio Somoza García, quien un año después se encargaría de asesinar a Sandino, y así vengar la afrenta de la que fue objeto el Goliat anglosajón.

El Ejército de Sandino fue aniquilado a traición, pero su semilla siguió viviendo en los miles de hombres y mujeres que a lo largo de las siguientes décadas tomaron el fusil para derrocar a la Dictadura en julio de 1979, y posteriormente enfrentar la agresión estadounidense en los años ochentas.

Soldados de la Patria

Aunque esa historia de valor forjada en sangre está tallada en cada uno de sus miembros, en tiempos de paz el Ejército de Nicaragua ejerce no solo labores de defensa de la soberanía y de lucha contra el crimen organizado sino también labores humanitarias.

El Centro Superior de Estudios Militares “General de División José Dolores Estrada”, es el encargado de formar a buena parte de estos nuevos elementos castrenses, quienes anteponiendo los intereses de la Patria a los individualismos propios de cualquier ser humano, se enrolan en el cuerpo militar del cual pasan a formar parte toda la vida.

En sus aulas uno puede observar a una juventud disciplinada, valiente, firme y dispuesta al sacrificio que demanda Nicaragua. En la Graduación de Cadetes de este 2014 son 51 muchachos quienes están pasando a formar parte oficialmente de las escuadras del glorioso Ejército, una fuerza armada profesional, bien entrenada y suficientemente equipada para resguardar la soberanía nacional.

Estudios en Rusia y Venezuela

Como parte de la preparación militar, algunos miembros de esta graduación fueron enviados durante largos años a estudiar a países como la Federación Rusa y Venezuela, países con los que Nicaragua tiene una importante relación de amistad y cooperación.

Randy Cerda y Yasser Solís Guzmán son dos de estos jóvenes. Ellos pasaron seis años en Rusia preparándose como Artillero, el primero, y como piloto, el segundo.

En ellos la vocación militar viene de familia. Yasser asegura que su gran inspiración fue su papá, miembro fundador de esta institución castrense; mientras que Randy manifiesta que antes que él su hermano fue quien le antecedió al incorporarse al Ejército. Ambos subrayan que desde muy niños soñaban vestir el verde olivo de los soldados, de ahí que cuando se les dio la oportunidad no dudaron en aprovecharla.

Dejar en alto a Nicaragua

Al llegar a Rusia, pasaron un año sin pegar pestaña aprendiendo el idioma. Pero eso solamente era un preámbulo de lo que venía. Aprendido el idioma empezó el arduo proceso de instrucción militar, donde la disciplina, el entrenamiento físico y el estudio deben compaginar muy bien para poder lograr el éxito. Para estos soldados nicaragüenses, su compromiso era dejar en alto el nombre de la patria, sobre todo si se toma en cuenta el prestigio que significa el haberse adiestrado dentro de las filas del Ejército Ruso, uno de los más modernos y fuertes del mundo.

“Eso hay que llevarlo en la mente y en el corazón: de que uno está allí (en Rusia) representando a su patria, a nuestra Nicaragua”, afirma Yasser Solís, de 27 años y originario de Puerto Cabezas.

Randy Cerda, de 25 años y oriundo de Rivas, subraya que cursar la carrera militar en Rusia fue un gran reto, pues había que dar la talla ante instructores exigentes.

“La mayor satisfacción fue haber representado a Nicaragua y dejarla muy en alto, tal como era la misión”, asegura.

La cooperación militar con Rusia se remonta a los años ochentas, cuando Nicaragua tuvo que recurrir a la extinta Unión Soviética para poder hacerle frente a la agresión estadounidense. Desde esos años la cooperación no ha cesado y hoy Nicaragua continúa recibiendo equipos y becas para que más soldados nicaragüenses puedan marchar hacia ese país a prepararse en base a modernos planes de estudio militar.

Instrucción en la armada bolivariana

Con Venezuela la cooperación militar es reciente, pero ya está dando sus frutos: Josep Heriberto Áreas, de 23 años, estudió Ciencias Navales durante cuatro años en la Academia Militar de la Armada Bolivariana, y al retornar a Nicaragua trae un amplio bagaje militar que viene a enriquecer aún más al Ejército Nacional.

“Cada persona que ama a su país debe servirla de la mejor manera, siendo patriota, queriéndola, y esta es una de las mejores formas de hacerlo”, manifiesta Áreas, originario del departamento de Chinandega.

El rostro femenino del Ejército

De los 51 nuevos oficiales que tendrá el Ejército, 4 son mujeres, quienes rompiendo el viejo paradigma de que las armas son cosa de hombres se enrolaron en este cuerpo castrense.

Una de estas jóvenes es Karen Alemán Hernández. Esta muchacha tiene 24 años y es oriunda de Masaya. Ella asegura que el patriotismo es lo que impulsa a cualquier soldado a formar parte de la columna vertebral del Ejército de Nicaragua.
“Para una mujer optar por esta carrera es un reto, pero no un reto cualquiera porque aquí es donde más se ve la voluntad y el deseo de servir a Nicaragua. No es cualquier mujer la que opta por esta carrera”, manifiesta Alemán.

Soldados llenos de entrega y principios

Las palabras de Alemán se ven bien ejemplificadas en la Teniente Primero Glenda Martínez, piloto de helicópteros del Ejército. Martínez tras cursar la carrera de Infantería (2004 – 2007) en el Centro Superior de Estudios Militares “General de División José Dolores Estrada” pasó a la Fuerza Aérea donde luego de un proceso formativo de dos años, hoy participa junto a los demás pilotos en las labores que ejerce esta importante rama castrense.

“El el Ejército no hay discriminación alguna. Siempre y cuando pueda y tenga las habilidades de superar cualquier misión o ejercicio, la mujer va a estar allí, siempre va a estar con la frente en alto y muy orgullosa de pertenecer al Ejército de Nicaragua”, afirma.

Para un joven ingresar a la Academia Militar es solo un primer paso, ya que al egresar el paso se vuelve mucho más firme y con ello la satisfacción de ser parte de una fuerza armada llena de historia. El capitán Mario Cruz se preparó en la República de El Salvador como piloto y al retornar en el 2004 a Nicaragua pasó directamente a la Fuerza Aérea, una de las unidades que mejores servicios ha prestado al pueblo al momento de desastres naturales.

“Me siento muy orgullo de pertenecer a este Ejército (...). Este Ejército está lleno de valores, de principios”, dice el capitán Cruz, quien tiene 12 años como militar.

Aunque muchos de estos oficiales han tenido que irse a preparar a otros países, en los últimos años el proceso de modernización abarca a todas las ramas del Ejército. Especial mención merece precisamente la Fuerza Aérea, que con el apoyo de la Federación Rusa instaló un complejo de simulación de helicópteros y de paracaidismo. Este complejo es de vital importancia pues brinda la posibilidad de entrenamiento tanto de vuelo como de combate, lo cual antes solo era posible fuera del país.