El exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva advirtió que la reelección en las urnas de la presidenta Dilma Rousseff constituyó un austero y doloroso golpe para la oposición brasileña, que intenta ahora desestabilizar a Brasil.

Señaló que el hecho de reelegir a Rousseff significó para la élite conservadora de Brasil "un crimen imperdonable".

Durante un acto de lanzamiento de la segunda etapa del quinto Congreso del Partido de los Trabajadores (PT), destacó que es la organización política con más años en el poder en Brasil.

Sin embargo, Lula Da Silva consideró que la batalla será dura y el momento exige de mucha unidad.

El exgobernante llamó a preparar una gran fiesta durante la toma de posesión del 1 de enero próximo, en el inicio del segundo mandato de la Presidenta como demostración de fuerza y respaldo popular.

Cuando Rousseff termine otros cuatros años al frente del país se completarán 16 años del PT al frente de Brasil, aseveró al recalcar la importancia de andar unidos y garantizar la gobernabilidad de la actual mandataria.

Lula reprochó a la élite conservadora y a la oposición derechista por sus intentos de apartar a la jefa de Estado de la presidencia, luego de vencer en los comicios pasados, y de implicar al Partido en el escándalo de corrupción en Petrobras.

"Si hoy existe una investigación, fue porque el PT (en el gobierno) creó los instrumentos para combatir este tipo de delito en el país", enfatizó.

Entre las medidas impulsadas para combatir la corrupción mencionó la ley de Acceso a la Información, la incorporación del mecanismo de delación premiada en las investigaciones, la creación de la Contraloría General y el otorgamiento de plena autonomía a órganos de control y pesquisa.

El expresidente dijo que hicieron todo desde 2003 hasta la fecha y no se permiten corruptos en la organización. "El que comete un acto de este tipo tiene que salir y dejar la agrupación", concluyó.