El primer ministro israelí, Benjamín Nentanyahu, ha solicitado este martes la disolución de la Knesset (Parlamento) “lo antes posible” y la convocatoria de elecciones anticipadas, tras expulsar de la coalición de Gobierno al ministro de Finanzas, Yair Lapid (Yesh Atid), y a la ministra de Justicia, Tzipi Livni (Hathnua), por “atacar” a su Ejecutivo, según ha informado su oficina en un comunicado. El adelanto electoral se produce después de 22 meses de legislatura.

“En las últimas semanas, incluyendo las últimas 24 horas, los ministros Lapid y Livni atacaron duramente al Gobierno que dirijo. No voy a tolerar más oposición en el Gobierno, no voy a tolerar a ministros que atacan desde dentro del Gobierno a las políticas del Gobierno y a su líder”, ha señalado Netanyahu.

La aprobación el pasado 23 de noviembre de un proyecto de ley que cambiaría la Ley Básica de Israel –el país carece de Constitución- y lo convertiría en un “Estado nación judío”, con la discriminación de todas las minorías, anunciaba ya la disolución del Parlamento. No solo los socios moderados del Gobierno han criticado la deriva ultraderechista de Netanyahu. El fiscal general de Israel y la comunidad internacional la censuraron igualmente, con un número creciente de voces en la Unión Europea y en Estados Unidos que tildan de antidemocrático y racista el proyecto del “Estado nación judío”. El último peso pesado en sumarse a las críticas fue el presidente israelí, Reuven Rivlin —procedente del mismo Likud— que declaró que la ley va contra “la Declaración de Independencia” del Estado de Israel.

Pero el último empujón hacia la disolución del Ejecutivo se produjo tras una reunión el lunes por la noche entre Netanyahu y Lapid, en la que el líder israelí exigió a su ministro de Finanzas que abandonara un proyecto de ley que supondría una reducción de impuestos a quienes compran su primera casa y que apoyara la polémica norma del Estado nación judío”.

“El primer ministro ha decidido llevarnos a unas elecciones innecesarias. (…) Ha elegido actuar con irresponsabilidad y no cumplir con sus obligaciones”, ha lamentado este martes Lapid, que ha acusado a Netanyahu de gastar “miles de millones de shekels [moneda israelí]” en la celebración de elecciones en lugar de utilizarlos para mejorar la vida de los ciudadanos.

De implantarse, la norma que promueve Netanyahu afectaría a 1,9 millones de habitantes, casi un 25% de la población israelí (8,2 millones), de la que el 20% es árabe. El proyecto de ley es una respuesta al clima de tensión en Jerusalén para contentar a la ultraderecha tras los ataques perpetrados por palestinos en paradas del tranvía de la ciudad y en una sinagoga. Y no es una medida aislada. La reimplantación de la demolición de casas de familiares de terroristas palestinos, que no se practicaba desde 2005, o las ampliaciones de las colonias en territorio ocupado se enmarcan en el mismo contexto.

No es la primera vez que se baraja en el último mes la convocatoria de unos comicios adelantados, estancada como está la aprobación del presupuesto del país. Nunca en su historia un Gobierno de Israel ha logrado completar una legislatura completa.

La última encuesta de intención de voto, publicada por el portal Walla el día 22, daba una mayoría absoluta de 63 escaños sobre 120 para Likud-Casa Judía-Israel Beitenu, impulsores de la polémica ley del “Estado judío”.