El amor y la fé que el pueblo de Nicaragua le tiene a la Inmaculada Concepción de María son inigualables, aseguran líderes religiosos y turistas extranjeros de la región, quienes cada año asisten a los cantos, rezos y alegres celebraciones de La Purísima, en honor a la Madre de Dios en estas tierras benditas.

Nicaragua es el país más devoto de María, “porque Ella se hace merecedora de un culto muy especial, mismo que repercute en un homenaje a aquel que es su hijo, nuestro Divino Redentor Jesús”, manifestó Monseñor Bosco Vivas, Obispo de la Diócesis de León.

Para este guía espiritual, para comprender la inmensa devoción que los nicaragüenses le tienen a La Purísima, se hace necesario comprender el origen de esta admiración a la Virgen María desde la primera evangelización de los frailes franciscanos.

“La Virgen vino a Nicaragua siendo anunciada por los conquistadores, y la Virgen al ser anunciada a los indígenas, la vieron como su Liberadora; como su Madre que los protegía de las injusticia que sufrían; de tal modo que la Virgen se convirtió en un auténtico lazo de reconciliación entre las razas europeas y americanas, de aquí la devoción inmensa que le tenemos”, explicó.

La evangelización franciscana

Monseñor Vivas indicó que la misma Palabra de Dios nos presenta a la Virgen como llena de gracia; una Virgen destinada por Dios hacia la Eternidad, para ser la Madre del Hijo de Dios encarnado, Jesucristo.

“La Virgen María fue preservada por Dios de todo pecado, desde su Inmaculada Concepción para ser la Digna Madre de Dios, encarnado Jesucristo. Quienes propagaron esta devoción y este culto a este misterio de la Virgen fueron los frailes franciscanos”, aseguró.

Sostuvo que en el caso de los leoneses, el amor que le tenían a la Virgen María no les alcanzaba en el corazón, por lo que tuvieron que iniciar las alegres celebraciones de La Gritería, a través de las cuales se le canta y se le reza a la Madre de Dios con mucha alegría. Se reparten dulces, comida, juguetes a los niños, y se quema pólvora y se cantan serenatas en todas las calles.

Por su parte, el padre Carlos Alberto Carvajal, Sacerdote de la Diócesis San Francisco de León, explicó que en tiempos de la colonia (1643) se cuenta ya con la presencia de padres franciscanos en León, y estos misioneros se esforzaron por poner en alto el misterio de la Inmaculada Concepción de María.

“A través de la Novena fueron congregando a los fieles de este templo (San Francisco) colonial, donde se congregaban multitudes de leoneses, antes de la definición del dogma de la Inmaculada”, indicó el religioso.

Expresan gran amor a la Virgen

Por años los leoneses han sostenido una sana discusión, en la cual se disputan el origen de La Purísima. Hay unos que consideran que las celebraciones iniciaron en la Iglesia San Felipe, mientras otros aseguran que las mismas arrancaron en el templo de San Francisco.

Monseñor Silvio Antonio Selva, Párroco de la Iglesia de San Felipe, manifestó que lo importante es que todas las familias de este departamento del occidente de Nicaragua le tienen un gran amor a la Virgen María.

“El culto que se le rinde a María en León y toda Nicaragua es inigualable, y La Gritería es propia de Nicaragua, es nuestra. En León La Gritería es inigualable. La Virgen nos cubre con su manto, ella es la que nos protege”, expresó.

Refirió que donde hay un nicaragüense en el mundo, allí se alaba a María, y desde ese lugar se grita el tradicional ¡Quién causa tanta alegría; La Concepción de María!.

“Yo estuve en Canadá hace quince años celebrando, y mi susto fue ver cómo los nicaragüenses radicados allá comenzaron a repartir nacatamales, dulces, como que estábamos en Nicaragua. A mí se me pararon los pelos, porque hasta vi que los canadienses cantaban en inglés y español los cantos de la Virgen”, manifestó.

Agradecen labor del Gobierno

De forma muy especial, Monseñor Selva agradeció a este Gobierno, cuyo modelo se enfoca en fortalecer la Fé, Familia y Comunidad, por promover la tradición de La Gritería, y preservar esta bella tradición en honor a la Virgen.

“Yo quiero agradecer al Presidente Daniel (Ortega) y doña Rosario Murillo por esta bonita oportunidad de transmitir esta tradición religiosa; y que siempre el Gobierno se preocupe por los más pobres, porque lo ha hecho muy bien y que Dios los bendiga”, manifestó desde León.

El Rector del Santuario La Merced, Padre Silvio Martín Rueda, ratificó que evidentemente el dogma de la Inmaculada Concepción está ligado a la vida y cultura de todos los nicaragüenses.

“La Inmaculada Concepción como dogma se define en 1854, sin embargo La Gritería en Nicaragua es muchísimo más antigua que el dogma. Desde el siglo X hay solicitud al Papa para la declaración del dogma, y ya en el siglo XV y XVI se desarrolla en España, un impulso a la devoción, liderada por los franciscanos”, explicó.

Para este líder religioso, La Purísima, celebrada en Nicaragua, permite la unión, el amor y la solidaridad entre todas las familias, quienes festejan la Novena y celebran todos los 7 de diciembre a La Inmaculada.

El rector del Santuario La Merced recordó el llamado del Papa Francisco, quien consideró que “un Cristianismo sin María es un Cristianismo huérfano”, por lo que no se concibe una verdadera familia sin la presencia de una madre”.