Los trabajadores griegos llevan hoy a cabo una jornada de huelga general para tratar de frenar nuevas medidas de austeridad que implicarán recortes en salarios y pensiones, despidos en la administración y la desregulación del marco laboral.

Los principales sindicatos del país, tanto del sector público como del privado, llamaron a secundar una movilización a la que también se sumaron las asociaciones de comerciantes y pequeñas empresas, el transporte y los hospitales.

En la capital autobuses y metro funcionarán solo en algunos horarios, mientras que los ferrocarriles, el tráfico marítimo y los aeropuertos se verán afectados por el paro que será de 24 horas, según acordaron los sindicatos sectoriales.

Las organizaciones convocantes reclamaron del Gobierno el aumento de las percepciones para trabajadores y jubilados, la abolición de los despidos en el sector público y la readmisión de los funcionarios despedidos, así como la adopción de un "sistema tributario justo", después de que en los últimos años se aumentara de forma desmedida la presión fiscal.

El principal partido de la oposición, el izquierdista Syriza, también invitó a sus simpatizantes y a los ciudadanos en general a sumarse a las manifestaciones que tendrán lugar por todo el país, para convertirlas "en una gran movilización popular de resistencia contra las políticas de austeridad".

Syriza llamó a enfrentar las imposiciones de los prestamistas extranjeros con una huelga que "será el comienzo de una gran contraofensiva social contra aquellos que nos han pisoteado con sus políticas durante los últimos cinco años".

Por su parte, los medios de comunicación llevaron a cabo ayer su jornada de huelga, por lo que durante el día de hoy no habrá prensa escrita en los quioscos.

Además, los trabajadores de los medios exigieron la aplicación de los convenios colectivos, el fin de la precariedad laboral y la reapertura de la cadena pública de radio y televisión ERT, cerrada en junio de 2013.