Tras cuatro días de peregrinación, centenares de devotos a la Virgen del Hato, llegaron al Viejo Chinandega con la imagen para cumplir con los favores recibidos por la santísima.

El Obispo Rodrigo Urbina, explicó que la celebración a la virgen del Hato es de muchos años atrás.

“Se abren aquí las celebraciones a nivel nacional en honor a la purísima. Es una tradición en la que todo este pueblo se tira a la calle para recibir la romería que arrancó en la hacienda del Hato desde el pasado jueves”, explicó El obispo Rodrígo Urbina.

La imagen durante cuatro días hace varias paradas en los más de 55 kilómetros de la carretera a Potosí, realizando meditaciones en distintos lugares y al llegar al Viejo se recibe con toda solemnidad y con un colorido muy particular que es parte de la cultura de la población chinandegana.

Sobre el mensaje en estos días, el Obispo recordó que “la Virgen santísima nos ha dado a Cristo, la misión de ella es dar luz inmortal y esa luz inmortal nace de su ser inmaculado que es Jesucristo. María en sí misma no es un fin, sino un medio, un camino para que nosotros lleguemos a Cristo”.

Doña Mireya Luna, fiel devota a la Virgen que viste con un charro, dijo sentirse alegre porque “hemos andado con la virgen pagando promesa, en mi caso ando peregrinando con la virgen en todos velorios”.

Otro peregrino, el señor Ángel Carranza, quien dijo que “Tengo como unos diez años de ser devoto de la virgen. Me hizo un milagro, estuve grave y le pedí que me sanara y aquí estoy bien”.

Parte de la tradición es llevar una vara, un sombrero y un pañuelo como bandera, algo que los más devotos mantienen como parte de las costumbres pasadas, así afirmó Hayde Meléndez.

“Ella da las varas en su hacienda, allá en la montaña. La vara es de guácimo, la queman con cáscara por lo tanto donde va lo negro eso es lo pelado y uno la lava para que no esté contilosa”.

Sobre su devoción y promesa agregó que “tengo cono treinta años de participar, es una actividad muy alegre, estoy rendida pero aquí estamos”.

Contó que le pidió al a virgencita devolviera con vida a su hijo que estuvo en el servicio militar patriótico, milagro concedido por lo que ella paga año con año su promesa.

“Soy devota de la edad de diez meses. Venimos rendidos, pero gracias a Dios venimos bien y con la devoción sobretodo”, dijo la peregrina Alejandra Del Carmen Muñoz.