Al igual que en el resto del territorio nacional, el pueblo católico de la Isla de Ometepe desde ya se prepara para una de las celebraciones más importantes, la Gritería, en la cual se honra a la santísima madre de Dios, la Virgen María, para ello se han organizado por sector al igual que en años anteriores para gritar con fervor la consigna de ¡Quien Causa Tanta Alegría, La Concepción de María!

Una de las particularidades de las festividades marianas en el municipio de Altagracia, en Ometepe, es la elección de un mayordomo en cada cuadra, el cual es el encargado de organizar junto a sus vecinos el novenario de la purísima y la elaboración de la popular gorra de la gritería, la cual está compuesta de nacatamales, pan de arroz y dulces populares que hacen de la celebración una fecha especial.

“Desde estos momentos nos estamos preparando el novenario a nuestra Inmaculada Concepción de María, así mismo contamos con un itinerario de actividades en el que se destaca la visita de la virgen a los barrios de toda la parroquia, así como la gritería que se realiza en las cuadras. La población de Altagracia es muy católica y muestra su amor incondicional a la Santísima Virgen María” aseguró el párroco Jimmy Ortega.

“Estamos estableciendo coordinaciones con la población y el párroco de nuestra iglesia, el novenario se celebra en cada barrio, para ello se realiza la elección de un comité y su mayordomo quienes asumen los preparativos, tales como las enramadas, el brindis y el arreglo del altar” añadió Carlos Martínez, secretario del Consejo Municipal de Altagracia.

Sentimiento y devoción a la Conchita

Los creyentes en la Concepción de María o Conchita como cariñosamente es llamada, desde ya se encuentran preparándose para tan hermosa celebración, asegurando que todo lo que ellos realizan en honor a la madre de Dios es poco en comparación con los milagros concedidos por la virgen. Familias enteras dan lo mejor de sí para hacer de la fiesta de gritería un momento inolvidable.

“Estamos alegrísimos de celebrar a la virgen aún cuando tenemos dificultades, nosotros somos parte del comité de celebración de mi cuadra, todos aportamos un granito de arena en el arreglo del altar en el que colocan a la virgen para luego efectuar la misa, seguido repartimos café, pan, nacatamales, dulces y juguetes a los niños. Fui mayordoma de la purísima durante cinco años y ahora que ya no lo soy, continuo sirviéndole con mucha devoción” destacó Casta Romero.

“La fe hacia la Conchita me fue inculcada por mis padres y hoy la comparto con mis hijos, este año soy la mayordoma del sector la Plaza y en conjunto con la comunidad nos encargamos de darle un buen recibimiento a la madre santísima. La fe a nuestra madre nos permite pedirle infinitos favores y siempre hemos recibido respuesta, nuestro amor es tan grande y desde ya estamos listos para celebrarla” concluyó Zenelia Potoy.