La comunidad católica del municipio de Altagracia en la Isla de Ometepe dio por iniciadas las festividades religiosas en honor a su santo patrono San Diego de Alcalá, un hombre que se caracterizó por su calidad humana, espíritu de entrega y la disposición al servicio de Dios.

El santo ha sido motivo de inspiración para los isleños, quienes hoy fijan en él su fe y confianza.

La celebración se inició con una peregrinación hacia la comunidad San Marcos, ubicada a nueve kilómetros del casco urbano, donde la feligresía realizó una vigilia en la que muchos de los creyentes danzaron y elevaron plegarias a San Diego de Alcalá, a su vez agradecieron las bendiciones concedidas a través de milagros de sanación.

“La población siente un amor grande a su santo patrono y sobre todo ese fervor que manifiestan a través de la celebración sana que realizan, ya son muchos años de celebración en honor a San Diego, quien fuese un hombre humilde, de familia sencilla, sin embargo su motivo de inspiración fue San Francisco de Asís y es ahí cuando inicia su vida dentro de un convento, consagrando de esta manera su vida a Dios” manifestó el párroco Jimmy Ortega.

“La devoción a San Diego es increíble, la gente se desborda en estas fiestas que son muy marcadas por el fervor, el orden y el respeto. La imagen de San Diego recorre todos los sectores aledaños al territorio parroquial, donde es recibido con mucho amor por toda la población, quienes confían mucho en él. La celebración de nuestro patrono promueve a su vez las tradiciones populares y religiosidad” añadió el párroco.

Vigilia de amor y hermandad

La comunidad de San Marcos tiró la casa por la ventana con la llegada de su patrono, para ello efectuaron una vigilia de consagración, la cual duró hasta la media noche, en el acto religioso al que asistieron muchos jóvenes y familias enteras, se reafirmó la devoción y los vínculos de amor entre un pueblo que hoy agradece la presencia de Dios en sus comunidades a través de San Diego.

“San Diego es grandioso y Dios le ha dado la potestad para hacer muchos milagros, todos los años participo de las fiestas de mi patrono y este año estamos más que agradecidos por protegernos durante el reciente derrumbe, así mismo lo hizo hace muchos años cuando se produjo otro derrumben la comunidad de Pool, siendo un milagro grandioso que hoy todos le agradecemos” manifestó Azucena Jaens.

La cultura popular es parte de las festividades religiosas de Ometepe, durante la celebración de San Diego la población recordó uno de los más hermosos milagros que hizo al alejar una plaga de zompopos la cual atacó los cultivos de la zona, fue en ese momento que él pactó con Dios para que los insectos se alejaran y es ahí cuando se origina el baile del zompopo, el cual realizan los creyentes como una muestra evidente de los valores inculcados por su patrono.

“Venimos con mucha devoción a las fiestas de San Diego porque es un santo que nos ha brindado muchos milagros y los jóvenes todos los años venimos a danzarle el baile del zompopo. San Diego fue testigo de una plaga de zompopos y le pidió a Dios que la eliminara y en pago al milagro le bailaría con una rama y es por eso la tradición del baile, la cual nosotros seguimos” afirmó Isair Sandoval.

Siguiendo el ejemplo de San Diego

San Diego se caracterizó por contar con muchos dones como la caridad, la humildad y solidaridad, los que son seguidos y puestos es práctica por sus fieles devotos, los que a su vez manifiestan que en sus corazones reina el amor a su prójimo. Muestra de ello es la elaboración de alimentos, los que son compartidos con todos los asistentes a la vigilia.

“La celebración de San Diego es un momento de reflexión, fe y la alusión a uno de los dones de nuestro patrono, como es la caridad, por ello la población comparte alimentos durante la vigilia, como gobierno municipal nos involucramos en la celebración en la logística y en lo necesario para que la celebración se desarrolle con mucho éxito” destacó Orlando Meza, alcalde de Altagracia.

“Los que elaboramos la comida que se reparte en la vigilia somos promesantes de San Diego, todos aportamos un poco para la elaboración del brindis, son alrededor de dos mil platos de comida los que se entregan, todas son recetas populares. La entrega de comida es una muestra de amor entre la feligresía, siempre estamos en armonía trabajando para llevar a cabo la celebración” expresó Gladys Irigoyen.

Luego de haber permanecido durante un día y una noche en la comunidad de San Marcos, los promesantes cargando en hombros la hermosa imagen de San Diego, la retornan a su santuario en Altagracia, durante el recorrido le bailan nuevamente el bailes del zompopo, gritan a todo pulmón las alabanzas y realizan la tradicional quema de pólvora, dando un verdadero toque de algarabía a la celebración.