YouTube anunció este miércoles en su blog oficial el lanzamiento de su esperado servicio de música. Se llama YouTube Music Key y, al estilo de los streaming musicales que abundan hoy, permitirá “escuchar música sin avisos, seguir reproduciendo videos musicales aun si se bloquea la pantalla o se usa otra aplicación, y reproducir música aun si no estás conectado a internet“.

Costará US$ 9,99 mensuales, pero tendrá un precio de lanzamiento de US$ 7,99 e incluirá además de listas de reproducción curadas, discos completos en video y una suscripción premium de Google Play Music. Esta última característica parece revelar que no se trata exactamente de un servicio clásico de streaming, sino más bien, de uno basado en los contenidos que ya están en YouTube y en los que llegarán gracias a las nuevas alianzas firmadas por el servicio.

La aplicación que los usuarios tienen hoy en sus móviles tiene bastantes limitaciones que hacen que no ofrezca una buena experiencia musical, y YouTube Music Key permitirá saltárselas.

Como es costumbre en Google, YouTube Music Key arrancará en beta y será por invitación. Además, Google también anunció que la app de YouTube también mostrará una pestaña de música en la que se centralizarán los videos musicales y los conciertos.

YouTube era el gran gigante dormido de la música en línea. Mientras Spotify, el principal servicio de streaming, tiene 50 millones de usuarios, YouTube tiene 1.000 millones de usuarios únicos mensuales, muchos de los cuales lo utilizan como su plataforma musical ‘de facto’. Todas las apps de música, incluso juntas, son microscópicas en comparación.

Por meses, se especuló de su inminente llegada a este mercado. Y con este lanzamiento, YouTube tiene una buena excusa para tomarse en serio el negocio musical. Eso implica hacer alianzas con artistas, preocuparse por la experiencia y la calidad del sonido y dejar de ser un repositorio pasivo, en el que los usuarios publican lo que quieran, para tomar un rol más activo en la curación de contenidos.

Todo el mundo usa Youtube

La ventaja del servicio de videos es que ya es masivo. Los servicios ‘a la’ Spotify siguen siendo de nicho; apelan a usuarios que quieren cierta experiencia curada y bien diseñada a la hora de disfrutar de su música. En cambio, todo el mundo usa YouTube –pregúntenle a sus mamás–, y nadie está en mejor posición para masificar realmente el streaming y, de paso, disparar las ganancias de los artistas en momentos en los que el tema vuelve a la agenda.

Spotify y Deezer van a tener que ponerse aún más serios en su proceso de masificación, y unirse con operadores y fabricantes para vender suscripciones y atraer usuarios fuera de su nicho natural. Los servicios más pequeños la van a tener mucho más difícil, con un gran competidor que ataca el mercado más grande.

La verdadera pelea por el mercado musical online acaba de empezar. Pongan a hacer palomitas.