Víctima de una lesión cerebral, Abraham Hernández, de 7 años y habitante de la comunidad La Francia, municipio de Ticuantepe, ha pasado toda su vida postrado en una cama, una silla o en los brazos de su madre, Margarita Reyna Hernández.

Ella cuenta que por sus condiciones de pobreza nunca pudo comprarle una silla de ruedas, de tal manera que para poder llevarlo al centro de salud o trasladarlo de un lugar a otro, tenía que hacerlo “chineándolo”.

Sin embargo, viendo las dificultades que pasaba esta madre , el Gobierno Sandinista a través de la Promotoría Solidaria decidió entregarle una silla de ruedas con la cual su hijo podrá estar mucho más cómodo que en una silla plástica.

“El necesitaba su silla, porque tener un niño así es bien difícil. Cuando él se enfermaba yo lo llevaba chineado al centro de salud”, explicó Hernández, dando gracias al Comandante Daniel por este gran apoyo.

Otro que también vio restituido su derecho a vivir más tranquilo con una silla de ruedas fue el señor Aurelio Madrigal, de 74 años y habitante de La Borgoña. El perdió un pié hace cuatro años como consecuencia de la diabetes, y durante todo este tiempo ha tenido que pasar postrado en una silla plástica.

“Me siento alegre. Ahora voy a poder resolver un poquito porque me voy a poder movilizar mejor”, aseguró.

En esta comunidad los muchachos de la Promotoría Solidaria también llevaron este regalo a la señora Margarita García, de 72 años. Ella por su avanzada edad ya no puede caminar, de tal manera que una silla de rueda viene a representar un gran alivio a todos sus padecimientos.

“Le agradezco al comandante Daniel por esta silla. Yo padezco de artritis, presión, azúcar. Yo tengo bastante de no poderme trasladar”, manifestó García.

Las sillas de rueda son un programa que ejecuta el Gobierno en restitución de los derechos de las personas con discapacidad extrema y personas de la tercera edad que tienen muchas dificultades para caminar.