Una buena muestra de las mejores razas de caballos existentes en Nicaragua puedo observarse este domingo en la Avenida de Bolívar a Chávez durante la celebración del Día del Hípico Nicaragüense.

Los bellos ejemplares recorrieron la amplia avenida con su característico trotar y al ritmo de la música de las bandas filarmónicas, llenando a Managua de una de las principales pasiones no solo del campo sino también de las ciudades nicaragüenses.

En esta celebración se congregaron caballistas de todo el país, quienes aseguraron que efectivamente el amor por los caballos es algo que se lleva en sangre.

“Yo creo que no solo a los que montamos sino que a la gente también le gusta ver los caballos, le gusta disfrutar”, expresó David Páramo, caballista oriundo de Masaya.

De acuerdo a los hípicos ellos celebran su amor por los caballos diariamente, de tal manera que el día del hípico nicaragüense no es más que una fecha recordatoria de la pasión que ellos llevan dentro.

“Cualquier pretexto es bueno para montarse en el caballo y disfrutarlo. Nosotros venimos del Rancho San Miguel, de León, un rancho de crianza de caballos de pura raza española y estamos aquí compartiendo con los otros amigos hípicos este día nacional, disfrutando nosotros y también dándole un poco de gusto al público para que vea estos magníficos ejemplares”, aseguró orge Granera Sacasa.

La pasión por estos animales es algo de familia, y muchos de los montados lo hicieron en compañía de sus pequeños hijos. Un ejemplo de ello fue el señor Humberto Sandoval, originario de Managua.

“(Primero) mi padre, (luego) mi niño y (después) mis propios nietos van a estar en esto (de la hípica) ”, refirió Sandoval.

Tras esta celebración, el primero y diez de agosto, durante las fiestas de Santo Domingo, es cuando más caballistas de congregan en la ciudad capital.