La sangre derramada por el Comandante Carlos Fonseca Amador, el 8 de noviembre de 1976 en Zinica, no fue en vano. Pasados 38 años de su caída en combate, su legado vive en la sonrisa de los niños que van a la escuela, en la esperanza de los campesinos que aprendieron a leer y escribir, y en las miles de vidas que son cambiadas con justicia, dignidad y restitución de derechos.

Su captura y posterior asesinato a manos de la genocida guardia nacional, no logró callar su voz, ni cambiar su pensamiento. Hoy los nicaragüenses, aquellos que lucharon junto a él y las nuevas generaciones que buscan su luz, reconocen en Carlos Fonseca al hombre justo y solidario, que luchó por cambios y transformaciones sociales hasta entregar su vida como sacrificio de liberación.

Quienes le recuerdan, aseguran que hablar de Carlos es hablar de lucha. En cada reunión clandestina el Comandante transmitía un mensaje sociopolítico, primero porque era necesario hacer cambios en la estructura política gobernante y explotadora representada por la guardia y Somoza.

Segundo, porque desde el punto de vista social se debían hacer cambios sociales que garantizarán la restitución de derechos a los pobres, obreros y campesinos, pero también manejaba la idea de la unidad y la reconciliación como hermanos.

Con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de Julio de 1979, tres años después de la partida física del Comandante Carlos Fonseca, la junta de gobierno inició el Programa Nacional de Alfabetización, uno de los sueños de Carlos.

Miles de nicaragüenses, de todas las edades que nunca habían pisado una escuela, comenzaron a ser alfabetizados por brigadas de jóvenes revolucionarios.

“En los años 80 yo no sabía leer y escribir. Me integré a las filas del Frente Sandinista en el año 72, teniendo 11 años, pero no sabía leer ni escribir. Con la gran Cruzada Nacional de Alfabetización a la edad de 17 años por fin aprendí a leer y escribir”, comenta un ciudadano de Waslala.

“Soy uno de los frutos, me alfabetice, continúe estudiando, saque licenciatura en español, otra licenciatura en ciencias sociales en la Unan y hace dos años termine una carrera en ciencias pedagógicas. Me siento realizado, siento que ese fruto que dejo Carlos Fonseca Amador en mi lo he multiplicado en tantos bachilleres, doctores, abogados que han pasado por mis manos”, explicó.

“Uno de los frutos más granados de nuestro Comandante ha sido la alfabetización en Nicaragua y que nosotros que somos los frutos llevamos esta tarea de alfabetizar y seguir enseñando a quien todavía no sabe leer y escribir”, agregó.

El pensamiento del Comandante Carlos no solo impactó en la educación, el campesinado pobre también vio en Carlos la esperanza de la Nicaragua libre y luminosa.

Algunos campesinos que todavía viven en Zinica, en la zona donde cayó el Comandante Carlos, aseguran que ellos se integraron a la lucha sandinista.

“El campesinado se compenetró con las ideas de Carlos Fonseca. La opresión de Somoza no nos dejaba trabajar en paz”, afirmó un humilde agricultor de la zona.

Campesinos, adultos mayores, hombres y mujeres valoran que ahora en los nuevos tiempos, el Gobierno Sandinista, encabezado por el Presidente Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, trabaja un proyecto de nación que concuerda con la visión de Carlos Fonseca.

Puestos de salud modernos y casas maternas están mejorando la atención en salud a grupos vulnerables, particularmente a mujeres embarazadas y niños. Además diversos programas sociales enfocados en la niñez, como el Programa Amor para los más Chiquitos, rescatan a los niños en situación de riesgo para brindarles atención y educación en valores.

Muchos recuerdan a Carlos con una doctrina fundamental. “Él decía que había que derrotar la dictadura, luchar para que los niños tuvieran que comer, tuvieran pan y escuelas”, recuerda una colaboradora histórica que conoció a Carlos y a quien describió como un ser extraordinario.

“Yo recuerdo que para eso el cayó, para que otros vivieran”, afirmó.

Para la juventud, el lugar donde el Comandante Carlos Fonseca fue capturado y asesinado, en Zinica, tiene un valor importante para la historia de Nicaragua.

“Este sitio nos recuerda la lucha que Carlos dio a favor de la Paz, por los proyectos y programas que ahora son en beneficio de la juventud. Este sitio ha sido construido con esa idea de que los sueños de Carlos se vayan materializando poco a poco en beneficio de los más pobres”.

“Los jóvenes tienen que conocer a Carlos, su legado, su historia. Este lugar es de todos los nicaragüenses, es de la juventud y es importante conocer su historia, cuál fue la lucha, cuál fue su propósito de hermano, porque él no tuvo un propósito personal, sino un propósito de ver bien a los demás”, afirmó el joven.