La lucha por el control del Senado de Estados Unidos podría prolongarse más allá de las elecciones de este miércoles, con posibles segundas vueltas en los estados de Luisiana y Georgia y una subida sorprendente de los candidatos independientes en Kansas y Dakota del Sur que crearían nueva incertidumbre tanto a republicanos como a demócratas.

Los cuatro estados son clave para los esfuerzos republicanos de lograr los seis escaños que necesita en el Senado para tener una mayoría en la cámara de 100 miembros y la impredecibilidad añadida podría ampliar la batalla por el control de la Cámara Alta hasta diciembre o incluso principios de enero.

En Luisiana y Georgia, ninguno de los candidatos está por encima del 50 por ciento en las encuestas para evitar una segunda vuelta entre los dos más votados. La segunda ronda en Luisiana se celebraría el 6 de diciembre y en Georgia sería el 6 de enero, el día en el que el nuevo Congreso debería reunirse.

La imagen la enturbia aún más el auge de candidatos independientes en Kansas y Dakota del Sur, que podrían entrar en el Senado sin una lealtad clara ni a demócratas ni a republicanos. Si el control del Senado depende de uno o dos escaños, sufrirían una gran presión por parte de ambos partidos para unirse a sus filas.

Ambos partidos se juegan mucho. Con alrededor de una docena de disputas muy ajustadas en todo el país, cualquier estado podría convertirse en la llave que decida si republicanos o demócratas controlan el Senado.

Se espera que los republicanos mantengan su mayoría en la Cámara de Representantes, así que ganar también el Senado les daría más poder para bloquear la agenda del presidente Barack Obama en los dos últimos años de su mandato. En caso de una división 50-50 en el Senado, el vicepresidente del país, Joe Biden, un demócrata, tendría el voto decisivo.

BATALLAS PROLONGADAS

Ambos partidos se preparan ya para batallas prolongadas. En Luisiana se espera segunda vuelta, donde dos republicanos tratan de desbancar a la senadora demócrata, Mary Landrieu. En Georgia, un candidato libertario podría quitar votos suficientes para que ni republicanos ni demócratas consigan el 50 por ciento.

En Kansas, el senador republicano Pat Roberts se enfrenta a un duro reto con el independiente Greg Orman, cuya candidatura se ha visto impulsada después de que el mes pasado el candidato demócrata abandonara la pugna.

Los últimos sondeos en Dakota del Sur muestran una lucha cerrada a tres entre el gobernador republicano, Mike Rounds, el demócrata Rick Weiland, y el independiente Larry Pressler, un antiguo senador republicano.

Si alguno de los independientes logra un escaño sufrirá fuertes presiones de los dos grandes partidos para alinearse con ellos en el nuevo Congreso, especialmente si el equilibrio de poder en el Senado depende de su decisión.

El independiente por Maine Angus King también podría caer en el punto de mira. Actualmente se alinea con los demócratas pero ha dicho que considerará cambiar de partido tras las elecciones si cree que es mejor para Maine.

La perspectiva de un Senado dividido también plantea la posibilidad de transfuguismo de congresistas que no siempre se alinean con sus propios partidos. Esto no sería la primera vez que ocurre: en 2001, por ejemplo, el republicano por Vermont Jim Jeffords se convirtió en independiente y se unió a los demócratas en las votaciones para darles la mayoría.