“Monte Getsemaní”, este es el nombre oficial del Cementerio Municipal de Jinotepe, el cual cuenta con más de cien años de Historia y alberga a personalidades eminentes de la vida nacional y local.

Monumentos en mármol en las tumbas de las familias pudientes del Departamento de Carazo son evidentes en este camposanto, el cual se asemeja a un parque, debido al orden y la limpieza con que cuenta, Un buen número de andenes permite al visitante observar estatuaria religiosa y secular, de acuerdo a las creencias de las personas enterradas en el lugar.

Entre los “huéspedes destacados” con que cuenta el Cementerio Getsemaní de Jinotepe están el Ex Presidente de la República, Doctor Víctor Manuel Román y Reyes, la cantante y guerrillera sandinista Arlen Siú Bermúdez, el Ex Alcalde de Managua Herty Lewites Rodríguez, el guerrillero Israel Lewites Rodríguez, el Compañero Guerrillero Álvaro Sánchez “el cabo”, el Profesor Juan José Rodríguez, fundador del Instituto de Secundaria que hoy lleva su nombre, el Profesor Manuel Hernández Martínez, los Comandantes Armengol Martínez Santos y Juan Vindell Cruz, fundadores y creadores del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Carazo, un sinnúmero de Combatientes guerrilleros del Frente Sandinista caídos en lucha, la poetisa y escritora Margarita Gómez Espinoza, Mario Arana Román, los docentes Guillermo Medina y Elías Serrano Jiménez, y el guerrillero Jorge Matus Téllez, entre otros.

Este cementerio, debido a su historia es dividido en dos partes, “el panteón viejo”, que es el sector más antiguo y el “cementerio nuevo”, un anexo que debió hacerse con el pasar del tiempo. Cuenta con una moderna capilla, en la cual se celebran oficios litúrgicos para la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos. Destacan también las “capillas” particulares que las familias han construido para entierra a sus deudos.

Fue en marzo de 1888 que este Cementerio abrió sus puertas, ya que anteriormente, el cementerio original fue ubicado primeramente donde hoy está construida la Parroquia Santiago y luego se trasladó a un lugar aledaño al actual cementerio.
Los jinotepinos y caraceños que visitan con frecuencia este “panteón” destacan el arte en mármol y cerámica que existe en los mausoleos y la limpieza y orden del mismo.

“Aquí hay enterrada gente muy importante, un Ex Presidente, muchos guerrilleros que ofrendaron sus vidas por una Nicaragua libre, diputados, Ex Alcaldes, sacerdotes y gente sencilla que ha aportado grandemente al desarrollo de nuestro país. Siempre me llama la atención cuando vengo a este cementerio porque es muy ordenado, sus andenes son muy limpios, parece parque en vez de cementerio por los arboles de ciprés y de pino que lo adornan y todas las cosas que la gente ha puesto con el pasar del tiempo”, explica el señor Alberto Cano.

“Este cementerio es muy importante, es bastante seguro y muy bonito porque las tumbas y las capillas se mantienen limpias y bonitas, hay bastante mármol, cristos grandes, vírgenes, imágenes de Santos y mucho arte. Eso es importante, preservar y mantener la historia”, destaca el señor Edwin Ramírez.

“Yo siempre visito el cementerio porque creo que los muertos no se deben de olvidar ya que ellos dieron mucho por nosotros en vida. Aquí los entierros son llamativos, hay funerales en coches, con música de chicheros, mariachis y hasta con marimbas, todo de acuerdo al gusto de las familias y el significado que tenga en la persona que se entierra, los guerrilleros y los combatientes históricos por ejemplo se entierran aquí con el himno del Frente Sandinista y la Alcaldía siempre mantiene limpio y ordenado este camposanto”, manifestó el joven Santos Bermúdez.

Como todo cementerio, este también cuenta con leyendas y tradiciones que se mantienen vivas con el pasar del tiempo, la imagen peregrina del Santo Patrono de los jinotepinos, por ejemplo es llevada en demanda por los feligreses para visitar las tumbas de los devotos, donde se canta y se reparten comidas y bebidas tradicionales. Los mitos también se hacen presentes en este lugar donde según se cree, por las noches es escuchado el sonido de un acordeón que ejecuta un niño músico enterrado en el lugar.