El Cardenal Leopoldo Brenes acompañó a las familias católicas del barrio Georgino Andrade en la celebración de la solemnidad de San Martín de Porres, presidiendo la Santa Eucaristía y administrando el Sacramento de la Comunión a una docena de niños de ese barrio.

Durante la homilía, el Cardenal mencionó que los cristianos católicos deben ser fieles, humildes y servidores, como lo fue San Martín de Porres, quien llevó el mensaje de Cristo con humildad, amor y misericordia.

Su Eminencia destacó que la comunidad del barrio Georgino Andrade está compuesta por hombres, mujeres y familias sencillas, trabajadoras que hacen honor a San Martín de Porres, un hombre humilde y sencillo.

El Cardenal explicó que los sencillos y los humildes son aquellos que se dejan invadir por la fuerza del Espíritu Santo.

Además resaltó las cualidades de San Martín de Porres, un hombre de Dios que a pesar de ser criticado y despreciado, era amado intensamente por Dios. “Vemos como Dios lo exaltó y nos lo pone como un ejemplo para todos nosotros, para que podamos valorar la grandeza de la humildad. Cristo mismo nos dirá aprendan de mi que soy manso y humilde de corazón”, indicó.

Asimismo, afirmó que todos estamos llamados a ser verdaderos servidores. “Esa es la experiencia que tenemos que vivir en la arquidiócesis, la experiencia que tenemos que vivir en la parroquia, es la experiencia que tenemos que vivir dentro de nuestros movimientos: ser un servidor”.

En la Eucaristía participaron decenas de devotos y devotas de San Martín de Porres. Ignacia Arteaga, comentó que los católicos deben imitar a San Martín de Porres y pedirle a el por la unión de las familias, que se acrecenté el amor y el respeto de los hijos hacia los padres; la comprensión para los ancianos y salud para los enfermos.

Pamela Sosa, otra vecina del barrio Georgino Andrade, expresó que San Martín de Porres fue un hombre humilde y de grandes virtudes, que deben ser imitadas para la gloria de Dios.

“El Cardenal Brenes nos invita a que todos estemos unidos, que seamos hombre y mujeres de fe, fieles, humildes y servidores, pero sobre todo que tengamos a nuestro Señor como nuestro Dios”.