En ocasión de celebrarse este 1 de noviembre el Día de los Santos el pueblo católico de Masaya realizó la tradicional procesión de niños, mismos que acompañados de sus padres recorrieron los alrededores de las iglesias San Juan Bautista y Nuestra Señora de la Asunción vestidos del santo y la virgen de su devoción.

“Masaya es un pueblo inminentemente religioso con una piedad popular muy bien marcada y sin duda alguna, así como los Agüizotes es una expresión cultural de nuestra ciudad también va tomando fuerza cada día el 1 de noviembre, donde invitamos a los padres de familia a que los niños siempre tomen un modelo en su vida y que (mejor) modelo que los santos que asumieron el evangelio hasta las últimas consecuencias, por eso vemos a los niños vestidos como el santo de su preferencia”, manifestó el Padre Bismarck Conde, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción.

Conde explicó para realizar esta procesión con los niños, le solicitan a los padres que primero les hablen a sus hijos de la vida del santo o la virgen que representarán para que estos vayan conociendo un poco más sobre esos hombres y mujeres que dedicaron su vida a servir al Creador.

Magdalena Urcuyo afirmó que este tipo de celebraciones religiosas son muy importantes para irles inculcando a los niños y niñas la devoción y la fe en los santos, en Jesucristo y en Dios para la salud y el bienestar de las familias.

“Es algo que debemos inculcarles a los niños para que no se dejen llevar por las cosas que el mundo les enseña, sino también tengan esa fe y creer en los santos que fueron ejemplos para nosotros al entregar su vida al servicio de Dios”, expresó Lucía Silva.

Mireya Balladares declaró que vistió a su hija en una representación de la Medalla Milagrosa con el objetivo de que la niña vaya conociendo un poco más sobre la fe católica, sobre la religiosidad que caracteriza al pueblo nicaragüense.

“Es algo bueno para que les inculque a los niños para que vayan desde pequeños creyendo siempre en las cosas de Dios y no tomar un mal camino”, dijo Marlene Vargas.

“El significado hermoso que nos recuerdan los niños es la humildad y la sencillez, al ver al niño recordamos que el Señor nos dice que para entrar al Reino de los Cielos tenemos que ser niños y al vestir al niñito de santo o virgencita, estamos recordando que yo hombre, ya con mi naturaleza pecadora estoy llamando a ser humilde y sencillo para entrar al Reino de los Cielos como el Señor me lo está pidiendo”, manifestó el Padre Harvey Salvador Padilla.

Según Padilla, párroco de San Juan Bautista, esta es una tradición que surgió en esa iglesia de Masaya, la que permite recordar no solo a los católicos, sino a todas las religiones y a todos los hombres llamados a ser buenos, a revestirse con la pureza y la actitudes de Jesucristo que nos invita a ser hombres de fe, hombres de esperanza y de caridad.