Ha sido una de las películas que con mayor propiedad tiene ganado el calificativo de mítica. The other side of the wind, la obra final de Orson Welles, considerado el mayor talento de la historia del cine, es una cinta inacabada que el fallecido director intentó concluir en los últimos años de su vida, sin conseguirlo.

Durante décadas, la cinta protagonizada por John Huston en el papel de un director de cine temperamental que lucha contra los estudios de Hollywood por realizar un filme personal e iconoclasta, ha estado bajo el vaivén de las disputas legales entre la hija de Welles, Beatrice, su colaboradora y actriz de la cinta, Oja Kodar, y la productora franco-iraní L'Astrophore.

Las peleas por la propiedad del filme que Welles editó a lo largo de sus últimos años (murió en 1985) han hecho que los 1.083 rollos de la cinta estén guardados en un almacén de París pese a los intentos de varias personas por terminar el filme.

Pero como todo llega a su fin, The New York Times informa hoy que las partes en litigio han logrado un acuerdo para que la cinta sea terminada y exhibida el 2015. Según el medio estadounidense, la productora Royal Road Entertainment llegó a acuerdo con las partes en conflicto para comprar los derechos de exhibición de la obra.

Filme póstumo

The other side of the wind fue rodada por Orson Welles en 1971 y financiada por los trabajos que el director conseguía como actor. En su reparto tuvo a un variopinto elenco: Susan Strasberg, Lilli Palmer, Oja Kodar, Dennis Hopper y Peter Bogdanovich, entre otros. El filme fue realizado de manera paulatina y luego editado a lo largo de los próximos años. Así, el autor de Ciudadano Kane y Sed de mal logró tener cerca de 45 minutos de edición, pero un problema con uno de los financistas de la productora L'Astrophore, Mehdi Bushehri -hermanastro del Sha de Irán-, obligó a que los negativos del filme hayan quedado guardados en un almacén de París.

Según las leyes francesas, el heredero de la obra es el descendiente directo de Welles, su hija Beatrice, quien siempre se negó a negociar alguna posible venta para exhibir el filme. Luego de que personas como el productor Frank Marshall o el director Peter Bogdanovich (actor en la cinta) trataran infructuosamente de poder adquirirla, las cosas comenzaron a aclararse cuando en 2012 Marshall se unió a Filip Ene Rymsza, de Royal Road Entertainment, para reunirse con Beatrice Welles y hacerle una oferta. Inmediatamente llegaron a acuerdo por la "increíble relación (que tuvimos). Lo que luego vino para mí fue su verdadero amor al arte", dijo la hija del director al diario.

Rymsza vio los carretes del filme por primera vez a mediados de octubre, en París, los que estaban en buenas condiciones. "Me sentí aliviado al ver que no había moho o cualquier degradación y los materiales estaban en sus cajas originales" dijo a NYT. Royal Road Entertainment fue respaldada por un inversionista privado y apoyado por el Americas Film Conservancy, una institución sin fines de lucro.

La cinta será editada en Los Angeles por Marshall y Peter Bogdanovich de acuerdo a las notas que dejó Orson Welles. "Tenemos escenas que no fueron terminadas y tenemos que agregar la música. Lo bueno es que no va a tomar mucho tiempo gracias a la tecnología actual", dijo Marshall.

La ocasión no puede ser mejor: el estreno del filme se realizará el 6 de mayo de 2015, justo cuando se cumplan los 100 años del nacimiento del director, actor, dramaturgo y director teatral, la figura artística más relevante del arte estadounidense en el siglo XX, y el mayor y más dramático ejemplo de cómo el talento creativo fue aplastado por la maquinaria de Hollywood. En noviembre, la cinta buscará promocionar su distribución en el American Film Market, en California.

Welles, precoz autor teatral y fundador del Mercury Theater en la década del 30, logró la fama cuando en 1938 dirigió una transmisión radial en directo de La guerra de los mundos, de H. G. Welles, donde provocó pánico colectivo por la supuesta llegada de extraterrestres a la Tierra. El impacto fue tal que Hollywood lo contrató con el mejor acuerdo que nunca se ha ofrecido a un director en el meca del cine: dirigir, producir, escribir y editar cualquier filme que quisiera, con el 25% de los beneficios brutos de taquilla para él.

Luego de un intento fracasado, la cinta que Welles realizó fue Ciudadano Kane (1941), considerada la más influyente e importante de la historia, donde reformó el lenguaje del cine en base a una nueva concepción espacial donde la profundidad de campo y la fragmentación y ambiguedad del relato fueron cruciales. La cinta fue un fracaso de taquilla, lo que sumado a la problemática relación de Welles con los ejecutivos de RKO, hizo que antes de finalizar su segunda cinta, Los magníficos Ambersons (1942), fuera despedido y el material confiscado para ser montado sin sus indicaciones.

Lo que ocurrió después fue la infructuosa lucha de Welles por ser entendido en el seno de la industria y debió hacer sus filmes fuera de EEUU, como El Proceso (Yugoslavia) y Mr. Arkadin (Francia-España-Suiza). Sólo en contadas ocasiones, como en El extraño (1946), La dama de Shanghai (1947) y Sed de mal (1958), Welles pudo rodar bajo el régimen de un estudio de Hollywood aunque la mala taquilla de estas provocó que el montaje de las cintas le fueran arrebatadas de sus manos y se convirtieran en productos muy distintos a lo que él escribió.