Bilwi/RACCN. Estaba por caer la noche, eran las 05:25 de la tarde, estaba sudoroso, con tierra en su mano derecha y con la izquierda sostenía el machete, llegó 4 horas antes al campo santo para limpiar y remozar el lugar donde descansan los restos de su hijo Cristian Steven, que murió hace tres años de problemas cardiacos.

A don Carlos Steven se le humedecen los ojos cuando habla de su hijo que tenía 13 años cuando un fulminante infarto terminó con su adolescencia y con su deseo de convertirse en médico.

“Era mi único varón, el de en medio, tengo otras dos hijas, le gustaba jugar futbol y quería ser doctor, eso era lo que me decía. Cuando enfermó lo lleve hasta Managua, pero su corazón no resistió”, recuerda don Carlos que estaba terminando de limpiar la tumba de su muchacho, al cual visita cada mes para limpiarle y dedicarle un par de oraciones.

Para estos días en el cementerio de Bilwi se encuentra remozado, muchas familias llegan a limpiar la maleza y en su gran mayoría gustan de dar un retoque de pintura, tal y como don hacia en la tumba de su hijo, el adolescente que no pudo ni siquiera concluir el bachillerato en el colegio Niño Jesús. En este lugar de aproximadamente 10 manzanas, descansan decenas de miles de nicaragüenses del Caribe norte. Durante un recorrido por el camposanto, se constató que los familiares realizan limpieza de maleza, basura y pintan cunetas, andenes y la entrada principal del cementerio.

“Aquí celebramos con misa, nos reunimos con la familia, nos reunimos con la gente y de la iglesia vienen los pastores, los reverendos y hacen una misa grande, es un día muy especial para nosotros”, sostiene.

El Día de los Difuntos en Bilwi no pasa desapercibida, igual como ocurre en otros campos santos del país, el lugar se llena de familias que llegan a dar oraciones, a acompañar y a platicar con aquellas personas que están en otro plano de vida, en el descanso eterno. Ese día el cementerio recibe a miles de visitantes, las diferentes congregaciones religiosas realizan misas campales, una verdadera celebración para los deudos.

A pocos metros de donde se encontraba don estaba Siu Morales junto a sus dos hijos y a su primo, pintaba la tumba de sus abuelitos. Ese día llega toda la familia a recordar al matrimonio de ancianos, que inculcaron ese amor para aquellos que se nos han adelantado y están ante la presencia de Dios.

“El Día de los Difuntos venimos a celebrar desde la mañana hasta las cinco de la tarde, hacemos misas, estamos todo el día aquí, no solamente los católicos hacen eso, también otras religiones, como los adventistas, los moravos, ese es un día muy especial para los difuntos”, dice Morales, mientras pasaba un poco de pintura.

“Es muy importante que los recordemos, por medio de ellos tienen a sus nietos, que deben también honrar a sus muertos”, puntualiza Morales.

“Mi abuelito era muy bueno, nos quería, nos respetaba, nos acariciaba, a como debe ser un abuelo”, Saul Boo, primo hermano de Siu.

Al momento de nuestra visita al cementerio de Bilwi, muchas familias limpiaban, llevaban rastrillo, palas, machetes, baldes con agua, trapos, entre otras herramientas necesarias para dejar impecable el sitio donde descansan los restos de sus deudos.

“Hacemos el culto, misa y después cada quien visita a sus familiares, es mi hija la que está aquí, la única que tuve y siempre la visitó, la mantengo limpia la tumba, recordamos y por parte yo visitó siempre”, mencionó Sergio López, del barrio Libertad, quien vio a su hija de apenas 3 años morir de problemas respiratorios.

El cura párroco de la Iglesia San Pedro en Bilwi, Nilo Mitchell, dijo que el Día de los Difuntos en Bilwi, es muy especial porque las familias se toman el cementerio desde tempranas horas y generalmente hasta las 5 de la tarde se retiran “después de una intensa jornada de conexión ente los vivos y los que ya no están físicamente”.

“Los muertos no son muertos, ellos son especiales porque nuestro Dios es vivo, como cristiano tenemos esa fe de estar ante la presencia del Señor, el cementerio es nuestra morada permanente. Vale la pena visitar el cementerio y especialmente el 2 de noviembre”, comentó Mitchell, quien destaca que año con año incrementa la visita de familiares.