Alrededor de 200 personas están desaparecidas en el sur de Sri Lanka, después de un corrimiento de tierra producido por las fuertes lluvias. Se teme que estén enterradas y las esperanzas de encontrarlas con vida son muy reducidas, señalan las autoridades.

Al amanecer, los equipos de rescate han reanudado las operaciones después de que anoche fueran suspendidas por el mal tiempo y el peligro de nuevos deslizamientos. La última cifra oficial es de 10 fallecidos, pero las autoridades de la pequeña isla asiática auguran una cantidad mucho mayor. "Creemos que más de 100 personas han muerto", dijo el titular de Gestión de Desastres, Mahinda Amaraweera, a Reuters. "No creo que pueda haber algún superviviente", añadió hoy después de visitar el lugar, en el pueblo de Haldummulla, a unos 190 kilómetros de la capital, Colombo.

El corrimiento de tierras se produjo este miércoles a primera hora de la mañana. Unas 150 casas quedaron sepultadas bajo el terreno. Muchos niños sobrevivieron a la catástrofe porque se encontraban en la escuela, fuera de la aldea. También muchos plantadores de té, que se encontraban en el campo cuando la tierra engulló sus hogares.

Más de 300 personas, la mayoría menores, han pasado la noche en refugios habilitados por las autoridades. "Yo estaba bajo los escombros y algunas personas me sacaron de allí. Mi madre y mi tía han muerto", dijo una mujer a la prensa local mientras los médicos le atendían las heridas. Raja, un camionero de 48 años, perdió a su esposa, dos hijos, su nuera y su nieto. "Me fui a trabajar temprano por la mañana y recibí una llamada en la que me pedían que volviese rápido a casa. Volví y no había rastro de mi casa, todo el mundo estaba enterrado", dijo esta mañana entre lágrimas a la agencia Ap.

El presidente del país, Mahinda Rajapaksa, ha visitado la zona afectada y ha ordenado a la Autoridad Nacional de Protección de la Infiancia (NCPA) que se haga cargo de los niños que han quedado huérfanos tras el desastre, según el diario local 'Colombo Gazette'.

Complicaciones

Unos 500 efectivos del ejército y del Centro de Gestión de Desastres trabajan en la operación de rescate. También se encuentran sobre el terreno organizaciones civiles. Señalan que las condiciones son extremadamente complicadas ante el temor de nuevos deslizamientos. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) señaló que Naciones Unidas está dispuesta a ayudar a Sri Lanka. "La Cruz Roja de Sri Lanka ha movilizado equipos de primeros auxilios, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está apoyando al Ministerio para ayudar en temas de salud a las comunidades afectadas", afirmó el portavoz de la ONU Stephane Dujarric.

La zona más afectada se encuentra en el distrito de Badulla, conocido por sus plantaciones de té, cultivo fundamental en la economía de Sri Lanka. Desde 2008, se consideraba una zona vulnerable. En el centro del país, en Kandy y Nuwara Eliya, algunas carreteras fueron cortadas por deslizamientos de tierra, lo que dificultó el transporte, ya de por sí complicado en la isla. Estas regiones reciben numerosos turistas a lo largo del año. No obstante, las autoridades han confirmado que entre las víctimas mortales no hay ningún extranjero.

Las lluvias son habituales en esta época del año, cuando Sri Lanka vive uno de sus dos monzones. En 2011, medio millón de personas se vio afectado por las fuertes lluvias. Al año siguiente, hubo 25 muertos por las inundaciones que trae el monzón, pero la cifra de fallecidos nunca había sido tan alta como hasta el suceso de ayer. Ahora el país podría estar ante su peor desastre natural desde el tsunami de 2004, que se llevó la vida de 35.000 personas en la isla.