Masaya, la cuna del folklore nicaragüense, es el escenario donde cada año en el último viernes de octubre se lleva a cabo la procesión de los Agüizotes, conocida por muchos como la cita de los espantos nicaragüenses.

Para don Silvio José Ortega Centeno, miembro del Consejo de Ancianos de la Cofradía del Torovenado de Pueblo, “los Agüizotes es la cita de espantos nicaragüenses donde se exponen las principales figuras de nuestro acervo cultural, como La Llorona, La Silbadora, El Cadejo, La Mocuana y el Padre sin Cabeza, entre otros personajes que tienen un trasfondo histórico”.

Con disfraces y máscaras de los mitos y leyendas nicaragüenses, los participantes que año con año asisten a los Agüizotes recorren las principales calles de la ciudad al ritmo de chicheros.

Origen de los Agüizotes

Esta festividad nace a la llegada de los 15 años de la cofradía del torovenado del pueblo.

Los miembros de la cofradía del torovenado del pueblo de Monimbó observaban que dentro de los torovenado y dentro de otras danzas como las danzas de los diablitos, también existían personajes como quirinas, ceguas y diablos, entonces decidieron sustraer de esas danzas estos seres fantásticos y crearles una procesión sólo para ellos.

“Se decide que la procesión de los agüizotes se va a sacar 2 días antes de la procesión del Torovenado del pueblo que sale siempre el último domingo de octubre”, comentó Ortega Centeno.

Ese mismo día, San Jerónimo es elevado a su nicho por lo tanto se conoce como el cierre de las festividades, aunque continúa el festejo de otros torovenado, baile las húngara, de inditas o de negra como parte de las costumbres de los Masayas.

Mantener viva la tradición

“Con los agüizotes, con nuestra Chancha bruja, padre sin cabeza, carreta nahualt, la taconuda, la mocuana, con los cadejos, queremos transmitirles esas creencias, tradiciones y costumbres a nuestros jóvenes y generaciones futuras” afirmó el historiador.

Es un espectáculo bello de nuestro folklore, Masaya se viste de gala para presentarse frente al mundo como un pueblo que sabe respetar sus tradiciones y costumbres.