El virus del Ébola irrumpió en la lejana África occidental y su propia naturaleza y virulencia lo propagaron al mundo. Hoy la sobreabundancia informativa nos llena de datos y cifras, pero también nos resta profundidad para conocer lo esencial sobre el virus que tiene la más alta tasa de mortalidad de los hasta ahora conocidos desde el siglo pasado.

Ahora llegó el turno del debate científico alrededor de las vacunas que se vienen. Marie Paule Kieny, subdirectora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo esta semana que los ensayos clínicos alrededor de la vacuna buscan no solamente garantizar que sean seguras, sino también que produzcan respuesta inmunitaria en el organismo (lograr la inmunogenicidad) para que pueda frenar la letalidad y propagación del virus.

Hoy, existe consenso entre los expertos que asesoran a la OMS y distintos organismos humanitarios en cuanto a que las vacunas deben ser administradas en primer lugar a los "trabajadores de primera línea", sean sanitarios, enterradores o familiares que cuidan a enfermos de ébola.

El drama está ahí

La dramática realidad de los países africanos más afectados dice mucho sobre la enfermedad y de las razones por las que se propagó tanto: en Sierra Leona, Guinea y Liberia falta todo: médicos, enfermeras, trajes adecuados y más centros de tratamiento específicos de ébola.

Y por si esto fuera poco, dejaron de atenderse otras enfermedades endémicas en la zona como la malaria y la fiebre tifoidea, que son tan graves como el ébola. Y todo convive en la misma tierra de color naranja.

Además de cuestiones culturales que rodean a la enfermedad: muchas familias, por creencias religiosas o tribales, guardan y lavan durante días los muertos en la casa y no los reportan, provocando focos de contagio peligrosos.

Existe un subregistro de los casos, tanto de infectados como de fallecidos. Mucha gente permanece enferma y muere en su domicilio contagiando a sus familiares porque o bien no confían en los hospitales o no pueden ser atendidos por la gran demanda.

Las cifras hasta hoy marcan por sí solas la dimensión del tema: desde que el 8 de agosto de 2014 la OMS declaró a la epidemia de ébola como emergencia sanitaria internacional, según el consenso de los organismos internacionales hasta mediados de octubre el total de casos contagiados de ébola llega a 8.033 (4.661 confirmados por laboratorios) y los muertos reportados oficialmente ascienden a 3.865.

Más de 200 muertos son médicos y personal de la salud por no haber seguido estrictamente las normas de seguridad con los trajes y equipos que deben manipular al estar en contacto con los pacientes.

En Liberia, donde se ha registrado la mayor cantidad de muertos, los mismos se duplican cada 15 ó 20 días mientras que en Sierra Leona y Guinea ocurre cada 30 ó 40 días

De no mediar alguna intervención (vacuna, por ejemplo) las proyecciones para enero del 2015 son de 550.000 infectados de ébola, cifra que, corregida por el subregistro, sería de 1,4 millones de personas.

Infobae accedió a una serie de documentos relevantes del Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de los Estados Unidos que permiten poner en perspectiva la curva del ébola y confirma la idea de que conviviremos con el tema por muchos meses más.

El CDC toma la delantera en la idea necesaria de trazar el futuro de la enfermedad, el análisis de los muertos y de las prácticas médicas: qué se hizo bien y qué se hizo mal.

Lilián Teston, médica infectóloga y coordinadora del departamento de epidemiología de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI) Stamboulián, analiza el tema para Infobae: "Es importante precisar el contexto del virus del Ébola. Pertenece a la familia de los filovirus, causante de la fiebre hemorrágica. El análisis genético de la actual epidemia indica que es una variante de la especie Zaire ébola virus: el mismo de la epidemia de 1976 que ocurrió en la República Democrática del Congo".

La vacuna en la mira

Según el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, la vacuna contra el ébola más avanzada la comercializará el laboratorio GSK (Glaxo Smith Kline). Y se sabe también que hay proyectos avanzados en Canadá y Rusia.

Sobre la posibilidad de la vacuna, la especialista Lilián Testón precisa a Infobae: "El laboratorio GSK (Glaxo Smith Kline) junto con la Universidad de Maryland y el NIAIDH (National Institute of Allergy and Infectious Diseases ) se encuentran trabajando en una vacuna que se cree estaría disponible en 6 meses".

La vacuna está actualmente en la fase 1 de los estudios clínicos, administrada a personas sanas no infectadas. Luego pasará a la fase 2 para probarse en Mali, frontera con Guinea, uno de los tres países más afectados.

El nombre de la vacuna hasta ahora es NIAID/GSK, desarrollada por la farmacéutica Glaxo Smith Kline, y ya está siendo probada con voluntarios en Estados Unidos, Reino Unido y Mali y sobre todo hay datos de eficacia en animales.

Dada la importancia de que la vacuna se comercialice lo antes posible, el National Institute of Healthcare (NIH) está colaborando para acelerar su desarrollo.

Explica Testón sobre la vacuna: "La composición de la vacuna se basa en el virus del chimpancé (denominado adenovirus tipo 3). El adenovirus se utiliza como virus carrier o transportador para que el genoma viral pueda entrar a las células del receptor".

"Se utiliza material genético derivado de 2 especies de las 5 que existen del ébola: Zaire ébola (causante de la actual epidemia) y el Sudán ébola. Por eso a la vacuna se la denominará 'bivalente'.El genoma viral que transporta el adenovirus permitirá a los receptores de la vacuna expresar una proteína del virus del Ébola que generará una respuesta inmune".

Aclara Testón: "De ninguna manera la vacuna puede causar enfermedad ya que se está utilizando parte de su codificación genética o genoma viral".

Los ensayos clínicos empezarán en Suiza el próximo 1 de noviembre con una de las dos vacunas candidatas contra el ébola.

Marie Paule Kieny, subdirectora general de la Organización Mundial de la Salud, declaró a la agencia EFE de noticias: "El valor del ensayo de Lausanne (Suiza) es que incluirá a la mitad del total de voluntarios en los que se probará la vacuna y permitirá tener el número suficiente de personas para probar su seguridad e inmunogenicidad".

La otra vacuna es la VSV-EBOV, producida en Canadá, cuyo gobierno ha donado un importante lote del producto a la OMS.

Estas vacunas serán almacenadas en el Hospital Cantonal de Ginebra –allí la OMS tiene su sede mundial y una parte de ellas se enviará en el momento oportuno a otros países donde tengan lugar los ensayos.

El número mínimo que se requiere para realizar las pruebas de una vacuna de este tipo es de 250 personas sanas, entre 18 y 65 años. Y en las próximas semanas, los ensayos de este producto se extenderán a Alemania, Gabón, Kenia y también se realizarán en Ginebra.

Cuidar a los que cuidan

Entre los fallecidos por ébola muchos reportados son médicos y personal de salud. Y entre las principales razones del contagio figuran el cansancio y la manipulación de los trajes y equipos de protección personal.

Aclara Testón: "Aunque es un virus agresivo y altamente letal (produce mortalidad entre el 75 y 90 por ciento) actúa bloqueando la inmunidad del huésped que infecta. Por eso, el mayor riesgo está en el personal de salud -y me refiero a todo aquel que se encuentre al cuidado del paciente: misioneros y sanitaristas también-. El 11% de los muertos por ébola fueron personal de salud. De 483 casos fallecieron 266 hasta el 6 de octubre. Porque son ellos quienes están en contacto con sangre, vómitos, diarrea y todo fluido corporal que es infectante".

Explica la doctora Testón: "Parte de los accidentes donde se vieron involucrados personal de la salud tienen que ver justamente con los PPE. Son de difícil manejo, pesados y los accidentes ocurren según la misma OMS por las largas jornadas de trabajo en los aislamientos (en el epicentro) o en el momento de quitarse el traje. Por eso es indispensable la colaboración de un asistente para la colocación y el retiro del mismo".

A partir de las dos enfermeras contagiadas que atendieron a Thomas Duncan en Dallas -el primer caso importado en EE.UU- el CDC reformuló el tema de los trajes.

Testón agrega: "Es necesario contar con un observador en la habitación de aislamiento para disminuir el riesgo profesional de contagio. Este actuará vigilando y advirtiendo si existiere algún error. Es fundamental también descontaminar los trajes con spray de lavandina (como se hace en África) previo a ser quitados en el aislamiento".

"Y sobre todo hay que reevaluar si procedimientos tan riesgosos como la diálisis y la intubación deben realizarse para prolongar la vida cuando en África no forman parte del standard de cuidado del paciente".

Al respecto fue categórico Thomas Frieden, presidente del CDC al decir que "no se tolerará ni un solo caso más de contagio en el personal de salud".

Vías de contagio

La epidemióloga Testón precisa: "El eslabón de la cadena epidemiológica comienza con el animal (chimpancés, murciélagos,antílopes y puercoespines) que contagia al hombre o bien a través del contacto por consumir carne infectada (una costumbre africana). También se infecta quien hace la faena del animal. Luego de este primer eslabón comienza la transmisión de persona a persona a través de los fluidos corporales: saliva,semen,vómitos,heces, transpiración, sangre. No se transmite por vía aérea, ni por el agua".

Los pacientes en período de incubación asintomáticos no contagian. Aun después de muerto y a temperatura ambiente el virus sigue contagiando, por eso las estrictas medidas que se tomaron en África con la cremación de cadáveres por personal especializado yendo en contra de las creencias religiosas de la población de mantener el cuerpo en casa y pasearlo por la aldea (esto colaboró con la propagación en un principio).

Los estados tienen un rol fundamental en esta enfermedad para cuidar a la población a través de medidas y estrategias de seguridad concretas y precisas como las drásticas restricciones en los viajes provenientes de los países afectados en África occidental.

Desde mediados de octubre se aplica el cuestionario para contacto con enfermos en cinco aeropuertos de Estados Unidos (Nueva York (JKF y Newark) Washington (Dulles), Chicago y Atlanta que reciben el 90% de los vuelos desde África. Además del screening a viajeros de zonas afectadas con termógrafos. Cuando se registran temperaturas mayores a 38.6ºC u otro síntoma, se procede al traslado del paciente a un hospital para aislamiento.

Y para ejemplificar como un error de control puede ser fatal, Testón cuenta: "Los controles en el aeropuerto de Liberia fallaron cuando le realizan el cuestionario al paciente Thomas Duncan y contesta, mintiendo, que no estuvo en contacto con enfermos. En el lugar donde él residió en Liberia falleció por Ébola una conviviente embarazada y él colaboró con los familiares en los traslados al hospital".

(Tomado de Infobae)