Un alud de lodo y el colapso de un pesado muro, tras varios minutos de lluvia, los dejó soterrados por completo la noche de este jueves. Sin opción más que gritar y pedir auxilio, los sobrevivientes del deslave del Barrio 18 de Mayo hoy le dan gracias a Dios y a la inmediata respuesta de los socorristas y el Gobierno Sandinista al frente de las labores de búsqueda y rescate.

Casi doce horas después de haber estado bajo aquella enorme estructura colapsada, Olga Pérez Estrada, de 60 años, ahora se encuentra en la sala de recuperación del hospital capitalino Manolo Morales, alzando sus oraciones al Altísimo “por haberle dado una segunda oportunidad de vida”.

Explicó que al momento del derrumbe, se encontraba dormida, cuando súbitamente cayó el muro de losetas del Residencial Lomas del Valle, ubicado contiguo a su vivienda. Entonces llovía con fuerza, y el estruendo del muro al caer la ensordeció, al punto de dejarla prácticamente inconsciente.

“Estaba la tormenta, cuando cayó el muro, pero aquí estoy, dándole gracias a Dios porque estoy viva. El Señor aquí me tiene luego de esta catástrofe”, expresó Olga, quien explicó que fueron los hombres de la Unidad Humanitaria de Rescate (UHR), los bomberos, Defensa Civil y la Cruz Roja quienes la escucharon pedir ayuda bajo las losetas del muro, y de esta forma logró salir viva de aquel lugar confinado donde el mismo lodo la escapaba de ahogar.

De igual manera, Karla Patricia Estrada, se encuentra bajo observación en este centro hospitalario. Con serias heridas en todo su cuerpo, la sobreviviente de este deslave, indicó que probablemente la corriente que generó la lluvia en este punto crítico de Managua fue tan fuerte que socavó los cimientos del muro que se le vino encima.

“Salí afuera con mi marido a orinar a la letrina, y cuando ya veníamos para adentro, la pared se vino”, relató Estrada, quien además explicó que cuando se les vino el alud de piedras y lodo, quiso correr con su esposo (José Alfonso Ruiz), sin embargo el derrumbe tan rápido, que quedaron bajo las losetas sin más alternativa que esperar hasta ser salvados.

Esta mujer de 29 años, explica que de no haber ido al baño a orinar, ella y su esposo José, hubieran fallecido al igual que su hija Jenny de la Cruz Rayo y su hermano José Antonio García Estrada, aplastados por este muro. Explica Estrada, que lo más probable es que la estructura de este muro, probablemente, quedó débil al ser sacudido por el terremoto de 7.3 grados del pasado lunes.