Las calles y pasillos de las tiendas estaban llenas de compradores, que pudieron asistir debido a que el gobierno del Presidente Daniel Ortega dio el día libre a los trabajadores del Estado para que pudieran reunirse y celebrar con sus queridas madrecitas.

Fue notoria entre los compradores la alegría de poder tener tiempo para comprar y llevar un regalo a sus madres, en el caso de los hijos, mientras que algunos varones en el carácter de esposos, hijos y yernos, pasaban algunos apuros para tratar de adquirir algo para llevarles a las tres.

En el centro comercial de Linda Vista la gente iba y venía buscando sus regalitos para la madre, en tanto que las pastelerías se encontraban llenas de personas buscando un queque, el que mejor se acomodara a sus gustos y bolsillos.

También llenas se encontraban las floristerías, donde a cada momento entraban personas que un rato después salían con su ramo de flores combinadas o quizás solo rosas rojas, las que de acuerdo con los vendedores, eran las preferidas.

En busca de un regalo

Luis Hernández Castro, un comprador, salía de una pastelería capitalina con su preciada compra para llevarla a su madre y a la vez celebrar en reunión de familia también con su esposa, como madre.

Hernández Castro manifestó que se sentía contento de poder, aunque fuera con algo sencillo, reconocer el papel de la madre nicaragüense, que dijo “nos dio la vida y se sacrificó para criarnos y darnos estudios, lo cual la hace un ser especial, cuyo corazón es un tesoro”.

Rosario Medrano por su lado explicó que toda su familia se reunirá a celebrar el Día de la Madre en la casa de la bisabuela en uno de los barrios de Managua.

Medrano de hecho dijo que ahí estarán los nietos, los biznietos, los hijos para celebrar el día dedicado nacionalmente a las madres nicaragüenses.

Celebran día de las madres en congregación cristiana

Por su parte Leonardo Sánchez, quien también llevaba su queque, dijo que celebraron con alegría el día de las madres en su congregación cristiana, evento que fue organizado por todos los varones de la iglesia, quienes se dispusieron  a servir comida y refrescos a las homenajeadas.

Por su lado, Berenice Corrales, de la Floristería Osejo, dijo que gracias a Dios los clientes se desbordaron para comprar las flores preferidas de sus madres, entre las que sobresalieron las rosas rojas.

Pero también hubo un fuerte movimiento hacia los cementerios donde grupos numerosos de personas visitaban las tumbas de sus madre, dándole homenaje, como Concepción Madriz, quien destacó que tiene 45 años de estar visitando el sitio donde se encuentran los restos de su madre.

Doña Concepción y don Carlos Madriz expresaron que el amor y la fidelidad a ese amor por la madre, que solo es un reflejo del que ella les dio, les impulsa a seguir llegando regularmente hasta la tumba donde están los restos de su progenitora.

Mientras tanto, Francisco Espinoza, aún con lágrimas en los ojos, dijo que hace un año y cuatro meses falleció su progenitora, añadiendo que le hace falta, por lo tanto llega a arreglar y limpiar la sepultura de su madre.