De acuerdo con especialistas del Fondo Nacional de Reciclaje, la Fundación Amigos del Río San Juan y la Asociación de Geólogos de Nicaragua, se realizará un recorrido por segundo día seguido para constatar las denuncias de los poblados cercanos al río.

Ecologistas dieron a conocer a medios nicaragüenses que las familias del municipio de El Castillo, en San Juan (sur del país), perciben disminución de peces y aves por la destrucción de su hábitat natural.

El grupo de expertos levantará un informe sobre los daños ambientales para ser entregado al Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres y al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales del país.

Los ambientalistas solicitaron al Gobierno del presidente Daniel Ortega declarar alerta amarilla en San Juan, debido al riesgo que suponen las precipitaciones en esa zona para el cauce del río y la vida de los ecosistemas allí representados.

El Foro Nacional de Reciclaje y la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible y ya presentaron una demanda la cual será emitida por la Corte Centroamericana de Justicia en los próximos días en relación a esta demanda.

El tribunal regional dispuso la suspensión de la carretera como medida cautelar en enero tras comprobar en el lugar las afectaciones generadas al ecosistema.

Por otra parte, el Gobierno de Nicaragua acudió a la Corte Internacional de Justicia, la más alta instancia judicial de las Naciones Unidas, para que dictamine acerca de los daños e imponga medidas de resarcimiento a Costa Rica.

Ya había reconocido error

El Consejo Nacional de Viabilidad (Conavi) de Costa Rica  ya había admitido la semana pasada que la construcción de la carretera paralela al río San Juan no cuenta con un estudio de impacto ambiental.

De acuerdo con  un estudio realizado por el periódico La Nación, de Costa Rica, Conavi violó más de 11 leyes internacionales y más de 24 normas locales, al anular sus áreas protegidas a cambio de construir la carretera.

El canciller costarricense, Enrique Castillo, reconoció que la carretera no tenía estudios de impacto ambiental. Posteriormente se descubrió que la carretera se caía a pedazos sobre el río San Juan, antes de parar su construcción por falta de recursos económicos.

El estudio llevado a cabo por el periódico dejó saber que los trabajadores ni siquiera sabían la distancia exacta de cada corte de tierra porque no contaban con un diseño que los guiara.