Llenos de fe y dándole gracias a Dios por los milagros recibidos, cientos de masayas celebraron la tradicional Alborada a San Miguel Arcángel.

San Miguel es junto a San Jerónimo la imagen más venerada por los habitantes de la cuna del folclor nicaragüense, quienes por consiguiente siempre echan la casa por la ventana para hacer de esta celebración una de las más bonitas pruebas de fe y tradición.

Ejemplo de ello fue el anciano Ramiro Pavón. Este llegó hasta la parroquia de San Miguel para bailarle a la imagen en pago de una promesa.

Este señor lamentó que hoy muchos jóvenes no vean estas celebraciones con la devoción que se merecen.

“La devoción es venirle a bailar como ya vine a bailarle, esa es la devoción, antes así se bailaba a los santos: a San Jerónimo, a San Miguel. Con todo gusto uno venía pagar su promesa, pero ahora la gente no le hace promesa, sino que hace como dicen un bacanal”, indicó Pavón.

Durante la alborada, muchas de las personas aprovechan para ir a presentar a sus recién nacidos y que el Arcángel les brinde su protección.

Martha de Los Ángeles Torres, fue una de esas fieles, quien tras el nacimiento de su nieto Gabriel hace cinco meses, prometió presentarlo ante San Miguel.

“El tiene cinco meses, es una promesa que él tiene desde que nació”, afirmó.

Estas expresiones religiosas forman parte del gran acervo cultural que hay en Masaya, lo cual solo se ha mantenido vivo gracias al compromiso de los más jóvenes de velar por todo aquello en lo que han creído sus padres, ello a pesar que el licor y desviaciones de otro tipo inevitablemente han calado en gran parte de los que participan de estas fiestas.

“La verdadera tradición es verdaderamente incentivar la cultura, lo que nosotros vivimos. Mi padre y mi madre son tradicionalistas del folclor, así que hoy en día nosotros nos enfocamos en poder conservar nuestras tradiciones”, dijo por su parte el joven Eynor Urbina.