Estados Unidos realizó 13 nuevos bombardeos contra objetivos del Estado Islámico (EI) en el este de Siria, entre ellos una docena de refinerías de petróleo en poder de los yihadistas, informó hoy el Pentágono.

En los golpes, realizados en la noche del miércoles, participaron aviones cazas y aeronaves teledirigidas (drones) estadounidenses, con el apoyo de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Los ataques destruyeron una parte considerable de las instalaciones de procesamiento de crudo, que producen unos 500 barriles diarios que los extremistas venden en el mercado negro en transacciones que alcanzan alrededor de dos millones de dólares por día, según la declaración del Pentágono.

La destrucción y degradación de estos objetivos limita las capacidades del EI para dirigir, controlar, imponer sus iniciativas y realizar operaciones de mayor envergadura, señala el Departamento de Defensa.

Desde el inicio de los bombardeos contra objetivos del EI en territorio sirio esta semana, Estados Unidos ha realizado cerca de 30 ataques aéreos y coheteriles con su aviación militar desde bases en el Medio Oriente, así como misiles crucero Tomahawk lanzados por buques ubicados en el Golfo Pérsico.

Washington ejecuta estas operaciones sin la anuencia de las autoridades de Damasco, y al respecto un comunicado oficial sirio reveló que el canciller de ese país, Walid al Moallem, recibió a través de Iraq un mensaje del secretario de Estado, John Kerry, en el que anunció el inicio de la ofensiva.

El texto ratifica que Damasco apoya "cualquier esfuerzo internacional encaminado a la lucha contra el terrorismo, y reafirma que dicha lucha debe conservar la vida de los civiles inocentes y en el marco de la soberanía nacional y de conformidad con los convenios internacionales".

Desde marzo de 2011, Siria sufre un conflicto que ha ocasionado más de 200 mil muertes, mientras sus Fuerzas Armadas combaten contra grupos violentos en los que militan mercenarios de más de 80 países que según la Cancillería del país árabe cuentan con el apoyo material y financiero de Estados Unidos y sus aliados.