Según comenta la Ministra de la Familia Marcia Ramírez, quien este año forma parte del grupo que ejercen como mayordomos de las fiestas, la celebración del Señor de Trinidad se remonta a más de 300 años.

“Mas de 300 años es lo que hemos logrado recuperar en la historia, hemos ido documentándonos y ya en 1700 el Obispo Morel de Santa Cruz, relata que en la parroquia de San Juan de Masatepe relata que hay un Cristo Negro”, asegura Ramírez.

Los preparativos inician con la construcción de una enramada frente a la casa de los mayordomos. Es una estructura construida a base de grandes troncos de árboles de más de 5 metros de altura, techada con palma de coco.

Mientras un grupo de más de 15 hombres construye la enramada, a la vista de todos los Masatepinos, muchas personas entran a la casa de los mayordomos, donde se expone una replica en miniatura del Señor de Trinidad, para entregar sus ofrendas a la venerada imagen.

“La responsabilidad de los mayordomos es administrar los bienes que la comunidad católica aporta para que después compartamos todos la fiesta del Señor y las comidas”, explica Ramírez.

Comenta también que la festividad del Señor de Trinidad dura todo el año, porque todos los domingos se enflora la imagen, se reza el santo rosario y los mayordomos reparten un brindis entre los asistentes.

“Después a los 6 meses, en diciembre hay una fiesta en chiquito. Por un día el señor viene a la casa y de nuevo toda la gente ofrenda y hacemos masa de casuela”, comenta.

Según Ramírez, en el pueblo toda la gente ofrenda algo. “Los meseros del pueblo vienen a servir gratis, las cocineras cocinan gratis, los señores de la enramada ofrecen su trabajo y su arte de hacer esa enramada tan complicada; hay gente que cría un chancho y lo vienen a dejar entones nosotros nos encargamos que los maten los destacen y que todo eso se convierta en comida”.

La celebración del Señor de Trinidad se convierte en una fiesta comunitaria, explica Ramírez y asegura que “el Cristo milagroso, todo el pueblo masatepino lo venera y le encomienda todas sus necesidades, su salud, sus hijos, todos lo conocimos de la mano de nuestros padres y abuelos, ese es el Papachú que conocí de niña”.

Señor de Trinidad es muy milagroso


Cuando entran a la casa de los mayordomos, en cuya sala se expone una replica de la imagen del Señor de Trinidad, los devotos son recibidos por los meseros quienes les ofrecen una tradicional chicha bien helada.

Muchos de los fieles llevan ofrenda para el Señor de Trinidad. Una de las devotas que omitió dar su nombre, comentó que llevó un quintal de azúcar para apoyar la celebración.

“Yo traigo un quintal de azúcar” comentó y explicó que el santo es “milagroso y el es muy lindo, el es milagroso y lo que usted le pida, si le pide con fe el Señor se lo concede”.

Mercedes Gavilán, otra devota procedente de la comunidad La Sabanita, dice que ella desde niña siempre ha participado en la celebración del Señor de Trinidad. Entre los milagros que le atribuye al santo está el favor de derramar las lluvias para que las cosechas de frijoles, maíz y otros cultivos no se pierdan por la sequía.

Doña Mercedes comentó que este año le traerá como ofrenda aguacates cosechados en su finca.

Por su parte Juan Sócrates Sánchez, tiene 93 años y desde hace 30 es el constructor principal de la enramada del Santo.

Junto a su equipo de trabajo, don Sócrates tiene que alistar la enramada que marca el inicio de las fiestas del Señor de Trinidad.

“Yo llevo de trabajar 30 años, yo esto lo hago por una devoción, porque solo el nos puede salvar de ahí nadie mas. El nos da la fuerza para construirle esta hermosa enramada”, aseguró don Juan.