Con múltiples prestaciones, los smartphones han pasado a ser el nuevo cortaplumas de la era digital. Ya dejaron de ser sólo teléfonos móviles para convertirse en pequeñas computadoras de bolsillo con diversas funciones, mediante aplicaciones o accesorios adicionales.

Así fue como los investigadores del Laboratorio de la Universidad Pacific Northwest (Estados Unidos) lograron transformar un smartphone en un microscopio portátil económico y potente gracias a un accesorio creado con una impresora 3D. Por supuesto, la intención no es reemplazar la calidad óptica de un microscopio convencional, sino ofrecer una alternativa sencilla, económica y portátil para usar en situaciones en las que no se tiene acceso a un laboratorio.

Como si fuera una parte de una funda, este accesorio cuesta menos de un dólar junto a una pequeña esfera de vidrio combinada con la cámara del teléfono que funciona como lente para ampliar la imagen a analizar. De esta forma, lograron crear diversos modelos de 100, 350 y hasta 1000 aumentos, capaces de mostrar las pequeñas esporas de ántrax.

Sus creadores apuntan a promover esta tecnología en el área educativa y también en el desarrollo de los centros de salud en los países en vías de desarrollo, que aún no cuentan con las posibilidades de acceder a equipamiento de mayor calidad, pero más caro.

Los moldes están disponibles sin costo en el sitio de la Universidad Pacific Northwest para múltiples modelos de smartphone.

La iniciativa no es la única en su tipo, y cuenta con el antecedente de Manu Prakash, un profesor de Bioingeniería de la Universidad de Stanford que desarrolló el Foldscope, un microscopio origami que se basa en un kit creado con pliegues de papel y una pequeña lente, resistente y fácil de transportar.