Nadie daba mucho por Chicharito al llegar al Real Madrid, y quizás con razón. El Real Madrid había estado relacionado todo el verano con delanteros de la talla de Luis Suárez o Radamel Falcao, y al final el goleador que firmó el conjunto blanco era un suplente casi olvidado del Manchester United.

Sin embargo, nada más aterrizar en Madrid el mexicano dejó a más de uno sorprendido por su afabilidad ante los medios y sus ganas de agradar desde el primer momento.

Sólo ha tardado tres partidos --o mejor, tres ratos en tres partidos-- en demostrar que al menos no sobra en el equipo.

Contra el Deportivo de La Coruña el delantero salió los últimos 15 minutos del partido, con las cosas ya más que decididas con un 5-1 en el marcador, pero eso no quiere decir que el Chicharito no intentara dar lo mejor de si.

Y vaya si lo hizo. Un golazo a un pase de Kroos, con un remate de zurda y con curva exterior que se coló por la escuadra derecha de Germán Lux primero, y un remate después tras pase de Marcelo que rebotó en un defensa y se le coló por encima al arquero argentino, supusieron los goles siete y ocho del Real Madrid y pusieron la guinda a una rotunda victoria del Real Madrid.

Chicharito se fue de Riazor como una de las estrellas de la noche, y habíendo demostrando que no pretende ser un mero polizón en el equipo este año.