Uno de los golpes más duros que la Guardia Somocista le dio al Frente Sandinista ocurrió el 18 de septiembre de 1973 en Nandaime. Ese día pasaron a la inmortalidad Ricardo Morales Avilés, Oscar Turcios, Jonathan González, y Juan José Quezada.

Ricardo y Oscar fueron torturados y luego asesinados; mientras que Jonathan y Juan José murieron en un enfrentamiento contra una columna de guardias, que iban incluso apoyados por la Fuerza Aérea.

Los cuatro guerrilleros sandinistas estuvieron viviendo por buen tiempo en una casa de seguridad, donde hoy está el Museo de los Héroes y Mártires de Nandaime. Es una casa pequeña, de tejas, una puerta de entrada y dos ventanas, con la fachada alta al estilo hispanoamericano,

“Nadie los conocía. Ellos eran personajes desconocidos, muchos no sabían el peso que tenían. Solamente era conocido el compañero Ricardo Morales Avilés, pero él poco salía a la luz pública. El viajaba hacia Granada y al departamento de Managua a reuniones pero siempre lo hacía por las noches, de madrugada o por montes”, afirma Wilton Castillo Aragón, del área de Relaciones Públicas de la comuna nandaimeña.

Para esa época en este municipio estaban ocurriendo diferentes actos delictivos, de tal manera que había rumores de que en esa casa se hospedaban algunos de los presuntos delincuentes.

“Debido a esto la Guardia Nacional Somocista estaba esperando el momento para venir a hacer una inspección a esta casa. Estaba muy alerta debido a esta ola de delitos que se estaban dando en el municipio”, manifiesta Castillo.

Capturas, combates y asesinatos

La víspera del 18 de septiembre, Ricardo y Oscar habían asistido a una reunión a Granada, y al regreso de la misma son detenidos por la Guardia en el empalme de Nandaime. Allí tratan de sobornar infructuosamente a los oficiales, quienes los trasladan al Comando donde hoy funciona la Alcaldía Municipal.

En ese momento empieza la tragedia para los cuatro cuadros del Frente Sandinista, porque seguido de eso, se lanza un operativo contra la casa en que donde supuestamente están los delincuentes. Allí son recibidos a balazos por Juan José y Jonathan, quienes matan a algunos guardias. Sin embargo, Jonathan sale herido y Juan José debe cargarlo hasta el sector conocido como “La Montañita”.

La persecución es descomunal, por lo que estando allí se atrincheran para enfrentarse a la Guardia, la cual finalmente termina liquidándolos.

A este lugar, ubicado cerca del empalme, fueron llevados los cuerpos de Ricardo Morales Avilés y Oscar Turcios, con visibles muestras de torturas. La Guardia quería hacer pensar que los cuatro habían muerto en combate, no obstante, hay testigos que afirman haberlos visto detenidos en el Palacio Municipal. Este es un edificio colonial, en cuyo extremo derecho hoy funciona el departamento de Finanzas del Gobierno Local, pero que hace 41 años era un sitio de terror al funcionar allí las celdas. En este lugar se cree fueron asesinados Ricardo y Oscar.

Miles se sumaron a la lucha

La muerte de estos cuadros sandinistas, no solamente trastoca al FSLN, cuyos principales dirigentes estaban presos o en el extranjero, sino también que tiene un impacto muy grande en la juventud de la época.

El heroico enfrentamiento de dos de ellos contra la Guardia y el asesinato de los otros dos, fue una muestra más de la vileza con que actuaba el ejército pretoriano de la Dinastía Somocista. Es por esto que se considera que la sangre derramada por estos hombres no fue más que el líquido vital que hizo germinar la semilla para que miles de muchachos y muchachas continuaran sumándose a la causa sandinista de liberar a Nicaragua del yugo opresor del último marine estadounidense: Anastasio Somoza Debayle, quien, si bien había dejado la Presidencia en 1972, era en la práctica el mandamás del país.

Félix Pedro Romero, en esa época tenía 24 años, y recuerda muy bien cómo esas muertes penetraron en la conciencia de los nicaragüenses.

“Salieron miles de jóvenes a luchar (...), porque miraron que la valentía de ellos (los guerrilleros) era para liberar a Nicaragua,y no como decía el somocismo de que eran subversivos y querían crear la zozobra en Nicaragua”, afirma Romero.

Era un delito ser joven

En 1973, al igual que durante los más de 40 años que gobernaron Los Somoza, la Juventud era vista como una amenaza, de tal manera que cualquier signo de rebeldía era acallada por las armas.

Hoy la juventud expresa que el principal legado de Ricardo, Oscar, Juan José y Jonathan es precisamente estos nuevos tiempos en que la educación, la salud, el trabajo y la restitución de derechos son los principales baluartes a enarbolar.

“Como revolucionarios nos sentimos comprometidos a seguir trabajando, a seguir luchando por ir cambiando la conciencia, por ir restituyendo más derechos, por hacer posible que cada uno de los programas que impulsa nuestro gobierno lleguen a las personas que en realidad lo merecen”, subraya Reyna Romero, coordinadora de la Juventud Sandinista en Nandaime.

Poco más de un año después de la muerte de estos cuatro cuadros sandinistas, el comando “Juan José Quezada” del Frente Sandinista, se tomó la Casa de Chema Castillo, lo cual significó el resurgimiento del movimiento guerrillero luego un período en que había estado prácticamente a la defensiva de las acciones contra insurgentes que efectuaba la Guardia Somocista.