"La persona fue detenida con documentos confidenciales", anunció el viernes el portavoz del Papa, el padre Federico Lombardi.

El cargo oficial de Gabriele, según el anuario pontificio es "ayudante de cámara" del Papa y forma parte de la llamada "familia pontificia", es decir, el círculo más estrecho de colaboradores del pontífice.

Gabriele trabajaba en los apartamentos papales del Palacio Apostólico, sirviendo las mesas papales, repartiendo rosarios a los dignatarios visitantes y ocupando el primer asiento del papamóvil en las audiencias del pontífice.

Se dijo que una investigación preliminar había sido actualizada a "investigación formal", lo que significa que ha sido formalmente acusado, y que había elegido a dos abogados para su defensa.

Dado que el Vaticano no dispone de cárcel, Gabriele se encontraba detenido en una de las tres llamadas "habitaciones seguras" en las oficinas de la pequeña fuerza policial del Vaticano dentro de la ciudad-estado amurallada.

El Vaticano prometió que "tendrá todas las garantías jurídicas previstas en el Código Penal del estado de Ciudad del Vaticano".

El Vaticano dijo que la investigación formal continuará hasta que se consiga un cuadro suficiente de la situación, lo que significa según una fuente vaticana que los magistrados quieren determinar si Gabriele actuó sólo o con otros.

Se dice que el Papa está "triste" porque alguien de su servicio doméstico le haya traicionado. Gabriele vivía en el Vaticano con su esposa y sus tres hijos.

En enero el escándalo de la filtración de documentos confidenciales vaticanos divulgados por la prensa italiana sacudió las entrañas del Vaticano. Esta misma semana se han publicado una serie de cartas confidenciales dirigidas al papa Benedicto XVI sobre temas delicados, como las intrigas del Vaticano o los escándalos sexuales.

Para el autor del libro 'Su santidad, las cartas secretas de Benedicto XVI', Gianluigi Nuzzi, autor del exitoso libro 'Vaticano SA' sobre las finanzas de la Santa Sede, "emergen los enfrentamientos secretos y las trampas a todo nivel" en los palacios apostólicos

Hace un mes Benedicto XVI creó una comisión formada por tres cardenales -Julián Herranz, Josef Tomko y Salvatore De Giorgi- para investigar la fuga reiterada de documentos internos, que ha sido comparada con la filtración de cables diplomáticos de Wikileaks.